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“Falló la carga”… Hemos desvelado el misterio de la ralentización del wifi en el tren

Su plan parecía endiabladamente perfecto: trabajar desde casa y tomar el tren, sólo para ganarse un día de vacaciones “ni visto ni conocido”. Finalmente, “ni visto ni conocido”, fue sin contar con la conexión wifi de la SNCF, que se bloquea cada 43 segundos, desaparece durante quince minutos y regresa a un ritmo más lento que los perezosos de zootopía. Lo suficiente como para que tu jefe te queme.

Ya sea que quieras trabajar, publicar Instas o, misión aún más imposible, ver una película, el wifi del tren es generalmente una prueba para los nervios. Muchos acaban desistiendo y pasándose al 5G (tú también tienes derecho a leer un libro). Entonces en 20 minutosqueríamos desentrañar este misterio.

Antenas pero pocos relés.

En defensa de nuestra querida SNCF, esta dificultad es común a todos los países europeos debido a problemas estructurales, asegura Luke Kehoe, analista industrial de Ookla, empresa de inteligencia de conectividad. Porque el wifi del tren no es una caja fija instalada en la locomotora sino que depende de la red circundante.

Para que el tren reciba wifi, los trenes están equipados con antenas en el techo, cuyo objetivo es recuperar el ancho de banda de los operadores disponibles, explica Mohamed Trigui, experto en tecnología de Sia Partners. Primer problema: a diferencia de las carreteras, los operadores no tienen la obligación legal de instalar sistemáticamente relevadores de radio cerca de las líneas ferroviarias. Sin embargo, como estas zonas suelen estar alejadas de cualquier vivienda o actividad, suelen ser blancas.

La obligación actual de cobertura ferroviaria para los operadores es sólo del 60% de la cobertura del tren, informa Arcep (la autoridad reguladora de las telecomunicaciones). Esta obligación aumentará al 80% de la red ferroviaria nacional antes del 17 de enero de 2027 y luego al 90% a finales de 2030.

¿El Wi-Fi cambia cada minuto?

Para compensar, la SNCF ha desplegado sus propios repetidores wifi, insiste Mohamed Trigui. Pero enfrenta dos problemas. Primero, el recorrido: los bosques, los túneles son todos “fronteras” entre las olas y las antenas. El trazado de las líneas, bastante complejo, conlleva también numerosas limitaciones en cuanto al tamaño y a la instalación de dichas antenas, que rara vez son óptimas.

Por último, el tren viaja a altísima velocidad (la palabra TGV tiene una pista), lo que no está exento de problemas. “Si un tren viaja a 200 km/h, el dispositivo podría pasar por una estación celular cada 45 o 60 segundos, lo que supone un cambio rápido”, explica Luke Kehoe. “Si todos los pasajeros cambian de terminal al mismo tiempo, existe el riesgo de saturación de la red”, continúa Mohamed Trigui.

Diferencias según el trayecto

Por tanto, la conexión varía según el tipo de tren, que circula más o menos rápido y pasa por más o menos zonas blancas. En las líneas TGV, la tasa de fallos al cargar una página web oscila entre el 18 y el 32% según los operadores, informa Arcep, mientras que en los trenes TER e interurbanos es del 21 al 29%. Cuantas más zonas urbanas atraviese el TER, más fácil será la conexión (por ejemplo, el TER Metz-Luxemburgo).

Lógicamente, en la red Isla de Francia, el porcentaje de fallos en la carga de páginas es bajo: del 9 al 15 % en el RER y Transiliens, y sólo del 2 al 3 % en los metros. Las antenas se instalan bajo tierra para propagar las ondas bajo tierra. Estas infraestructuras, todavía escasas hace quince años, se han generalizado.

¿Y en avión?

Quienes vuelan han notado que el wifi celestial, supuestamente una hazaña técnica mayor, a menudo funciona mejor. Para qué ? En el cielo ya no hay interferencias, ni túneles, ni árboles, recuerda Mohamed Trigui. Esta menor restricción permite tanto una mejor captura como el desarrollo de antenas más óptimas. Además, el wifi de los aviones funciona por satélite, a menudo a baja altitud, en particular con Starlink.

En el momento del despliegue del wifi en los trenes, esta cobertura mediante satélites de baja altitud aún no estaba desarrollada. Los estudios están en marcha pero plantean la cuestión de la soberanía nacional, las obras de reestructuración y las antenas. Entonces, por un tiempo, tu wifi al lado del vagón bar seguirá siendo un problema.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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