La lucha contra el racismo marca la 12ª Marcha de las Mujeres Negras en Río

La lucha contra el racismo, por la democracia y por la reparación histórica regresa al malecón de Copacabana en la 12ª Marcha de las Mujeres Negras del Estado de Río de Janeiro, prevista para el 26 de julio, con un encuentro a partir de las 10 horas, en el puesto 2, de Copacabana. Con el tema “En defensa de la democracia, contra el racismo, por la reparación y el buen vivir”, la movilización forma parte del programa Julho das Pretas y reúne a mujeres negras de diferentes municipios de Río de Janeiro en uno de los mayores actos políticos del movimiento negro en el estado.
Antes de la caminata, la organización promueve, el próximo domingo (19), el tradicional Taller de Piruletas, en el Instituto de Investigaciones sobre Culturas Negras (IPCN), en el centro de Río. El encuentro está dedicado a la elaboración de los carteles que se llevarán durante la marcha, pero también funciona como un espacio de formación política, integración y fortalecimiento de los participantes. El programa también incluye una barbacoa colaborativa, creada colectivamente por las propias mujeres.
Según la coordinadora de la 12ª Marcha de las Mujeres Negras-RJ, Clatia Vieira, el taller simboliza la forma en que está organizado todo el movimiento.
“La construcción de las piruletas también es un acto político. Es en este momento que las mujeres se reúnen, debaten la agenda de la marcha y fortalecen esta red de solidaridad. Las que pueden aportar su aporte al asado, las que no pueden participar de la misma manera. Pensamos para que ninguna mujer quede fuera”.
Aunque se encuentra en su duodécima edición, la historia de la Marcha de las Mujeres Negras comenzó a construirse en 2011, cuando organizaciones de mujeres negras de todo el país lanzaron la propuesta de realizar una gran marcha nacional. Después de cuatro años de coordinación, la iniciativa salió a las calles de Brasilia en 2015, reuniendo a unas 100.000 mujeres.
Ese mismo año, Río de Janeiro realizó su primera marcha estatal, que comenzó a realizarse anualmente como parte de la movilización permanente del Foro Estatal de Mujeres Negras. Desde entonces, el movimiento ha seguido creciendo. Incluso durante la pandemia de Covid-19, cuando dos ediciones se desarrollaron de manera virtual, la coordinación se mantuvo.
“Estamos en la 12ª marcha. Tuvimos dos ediciones en línea por la pandemia, pero llevamos diez años ocupando las calles, desde 2015. La marcha nunca dejó de existir porque el racismo tampoco dejó de existir nunca”, dice Clatia Vieira.
La coordinadora recuerda que, el año pasado, además de organizar la marcha estatal, el movimiento también participó en la construcción de la II Marcha Nacional de las Mujeres Negras, realizada en Brasilia, ampliando aún más la coordinación entre los estados. En los últimos años, la marcha ha consolidado una amplia red de movilización en todo Río de Janeiro.
Según Rose Cipriano, integrante de la coordinación, mujeres de decenas de municipios organizan caravanas para participar de la caminata.
Rose Cirpiano, líder negra, habla durante una reunión con líderes del movimiento negro que organizan la Marcha de las Mujeres Negras en Río de Janeiro. Foto: Tânia Rêgo/
“Estamos movilizando a mujeres de São Francisco de Itabapoana, Cantagalo, Niterói, Baixada Fluminense y de diferentes regiones del estado. La expectativa es reunir entre 10 y 15 mil mujeres en Copacabana”.
Más que participar en un evento público, la propuesta es que estas mujeres regresen fortalecidas a sus municipios para crear foros lugares, ampliar el diálogo sobre el racismo y presionar a las autoridades públicas para que adopten políticas dirigidas a la población negra.
La elección de Copacabana como sede de la marcha también tiene un significado político. Rose Cipriano explica que el barrio representa un espacio históricamente marcado por desigualdades raciales y sociales.
“Muchas mujeres negras trabajan en Copacabana como empleadas domésticas y miran la marcha desde las ventanas de los edificios donde trabajan. Marchar allí es disputar este territorio y demostrar que también pertenece a la población negra”.
Clatia Vieira habla durante una reunión con líderes del movimiento negro que organizan la Marcha das Mulheres Negras RJ, Foto/ Tânia Rêgo/Agência Brasil
Clatia Vieira refuerza que ocupar la Zona Sur es una forma de denunciar el racismo estructural presente en la organización de la ciudad: “Es en esta Copacabana opresiva donde tenemos que decir lo que les pasa a las mujeres negras. Es un territorio de disputa y denuncia”.
Marcha es un acto contra el racismo
A lo largo de su historia, la Marcha de las Mujeres Negras se convirtió en uno de los principales espacios de articulación política del movimiento femenino negro en el estado. Para Clatia Vieira, la movilización nació para enfrentar el racismo estructural y denunciar las desigualdades que viven diariamente las mujeres negras.
“La Marcha es, ante todo, un acto político de denuncia del racismo. Denunciamos cómo viven las mujeres negras, cómo son sometidas a desigualdades y cómo el racismo estructural coloca a estas mujeres en una situación de ausencia de políticas públicas. Cuando hablamos de reparación, hablamos de compartir el poder, de garantizar que las mujeres negras ocupen espacios de toma de decisiones y sean escuchadas”.
Y sin embargo “estamos hablando también de la defensa de la democracia, la lucha contra el racismo, el fin de la escala 6×1, la defensa de la PEC de Reparación, la lucha contra la reducción de la edad de responsabilidad penal, el derecho a la salud, a la educación, al trabajo y a la vida digna. Son agendas creadas por las propias mujeres negras y que expresan la realidad de quienes sienten a diario los efectos del racismo”.
Destaca que la marcha también se diferencia porque se construye de forma horizontal. “La Marcha de las Mujeres Negras no tiene dueño. Está diseñada por mujeres negras, para mujeres negras y con mujeres negras. Todos tienen derecho a hablar. Cuando lleguemos a la marcha, nadie se limitará a aplaudir. Cada mujer aporta su voz, su experiencia y su lucha”.
Si bien es un acto político, la marcha también incorpora manifestaciones culturales que forman parte de la historia de la población negra. Durante la concentración y a lo largo del recorrido, se realizarán presentaciones de jongo -también llamado caxambu-, danza y ritmo afrobrasileño, samba, una feria de artesanos, actividades para niños y manifestaciones vinculadas a las religiones de origen africano.
Según Clatia, estos elementos representan la ascendencia que sustenta el movimiento. “El acto de los negros es un acto de quilombamento. Hay jongo, hay samba, hay ascendencia, hay cultura. Nuestra historia viene de África y esta memoria es parte de nuestra resistencia”.
El coordinador también llama la atención sobre la importancia de la prensa para dar a conocer la agenda del movimiento. Para ella, aumentar la visibilidad de la marcha significa afrontar la invisibilidad histórica de las mujeres negras.
“Es muy importante confiar en los medios de comunicación. Encendemos la televisión y casi nunca vemos nuestras historias o nuestras agendas. La marcha no es sólo un encuentro. Denuncia el racismo, fortalece la organización de las mujeres negras y demuestra que seguimos luchando por el respeto, la igualdad y el derecho a vivir con dignidad”.

