La deliciosa tortita de salchicha ahora tiene su manta reconfortante y es un éxito

Salchicha de cerdo a la parrilla envuelta en una tortita fría de trigo sarraceno. Sencillo, básico pero tremendamente sabroso. En Rennes y en toda la Alta Bretaña, la crepe de salchicha es un auténtico emblema culinario. En el estadio, en el mercado, en cada fiesta de la escuela o del pueblo o en la calle, este “hot dog” local se come por kilos sobre la marcha y por sólo unos pocos euros. Si bien algunos amantes de la gastronomía pueden burlarse de él, no muchas personas pueden resistirse al panqueque de salchicha.
Incluso Eva Longoria sucumbió a sus encantos al filmar su viaje culinario en Francia Buscando Francia transmitido en Prime Video. ” Dios mío. Vaya. La comería todos los días si viviera aquí. Es tan buena. Todo el mundo debería saber sobre la hamburguesa de salchicha”, exclamó la estrella estadounidense mientras mordía la maravilla.
Una versión con los colores del Stade Rennais
Desde hace poco menos de un mes, una marca de ropa joven también se deja notar (semisalada, claro está) con esta especialidad local. Fundada por Christophe Robert, Bertons tuvo la deliciosa idea de convertir la crepe de salchicha en un peluche con una crepe que se despliega pero permanece unida. Y el peluche de tamaño natural se puede arrancar como si fuera pan caliente. “Es un poco loco porque ya hemos vendido casi todo, los primeros 2.000 ejemplares”, asegura el director de la empresa, con sede en Guichen (Ille y Vilaine), que ya tiene previsto realizar un nuevo pedido al fabricante vecino Doudous et Compagnie.
A finales de año también se lanzará una versión del peluche con los colores del Stade Rennais para deleite de los aficionados, para quienes un viaje al Roazhon Park no tiene el mismo sabor sin una tortita de salchicha. Con este truco de marketing, Christophe Robert pretende sobre todo recuperar todo su orgullo por la cultura galesa y su lengua.
Una cultura mucho menos conocida y vendedora
Porque si todo el mundo conoce Bretaña, no necesariamente sabe que la región está dividida en dos, con la Alta Bretaña al este y la Baja Bretaña al oeste. Y que además habla dos idiomas con el galo por un lado y el bretón por el otro. Según un estudio publicado el año pasado en la región de Bretaña, el galo tiene más hablantes que el bretón (132.000 hablantes de un lado, 102.000 del otro), aunque le cuesta ser visible en los espacios públicos. “Durante mucho tiempo, y todavía hoy, la gente decía que no era una lengua real y que era patois”, lamenta.
La cultura galesa, mucho menos vibrante que la cultura bretona, también sigue siendo poco conocida. Y menos vendido que su vecino y sus bigoudènes que encontramos en todos los productos derivados. Con su marca Bertons, que muestra palabras en galo en sus prendas, Christophe Robert quiere dar visibilidad a este lenguaje. “Existe una verdadera identidad galesa en los territorios relacionados con marcas como el disco o la tortita de salchicha”, asegura. Por tanto, la idea es también convertirlo en un argumento turístico para mostrar otra cara de Bretaña. » O mejor dicho Bertègn para todos los que caozente gallo.


