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Primas, ausencias… El Tribunal de Cuentas propone sacar a los controladores aéreos de la función pública

“El actual marco de gestión de recursos humanos de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) tiene ciertas limitaciones. Y sería apropiada una reflexión sobre un cambio de estatus”. En su informe publicado este lunes, el Tribunal de Cuentas analiza de forma muy crítica a los controladores aéreos. Propone sacarlos de la función pública estatal, como fue el caso de “las telecomunicaciones, el correo o las entidades productoras de equipamiento militar”.

“Los retrasos y las cancelaciones de vuelos comerciales van en aumento, lo que sitúa a Francia entre los peores operadores de navegación aérea de Europa, hasta el punto de exponerla a sanciones europeas”, señala el informe. Los magistrados están interesados ​​en la implementación de un nuevo protocolo social en mayo de 2024 que cubra el período 2023 a 2027.

Lo consideran “caro, con rendimientos inciertos sobre el desempeño y reorganizaciones tardías”. El protocolo tiene el defecto de “otorgar aumentos sin tener en cuenta el desempeño operativo individual y colectivo”. De modo que “los agentes de los centros con peor comportamiento son los que actualmente se benefician de mayores subidas”.

El tiempo de trabajo está ciertamente “en proceso de control”, pero “sigue siendo reducido debido a una nueva organización del trabajo que sigue siendo rígida e insatisfactoria”, continúa el informe. Destaca también el “fuerte conflicto social y una declaración previa de los huelguistas acompañada de una reducción del servicio mínimo”.

Reproches a montones

Otra queja, “la mala gestión de la plantilla y de la carrera profesional desvinculada de la remuneración”. Un controlador aéreo gana una media de 110.000 euros brutos al año, “lo que se sitúa dentro de la media europea según un estudio de Eurocontrol de 2023”, señalan los magistrados. Pero “los baremos de índices de todos los órganos propios de la DGAC son muy ventajosos y diluyen la noción de responsabilidad, mientras que el sistema de remuneración premia la antigüedad”. El Tribunal de Cuentas pide que “es necesaria una revisión urgente para introducir una modulación de las bonificaciones en función del rendimiento, la complejidad del tráfico gestionado y los resultados individuales”.

Para los magistrados, “la sucesión de protocolos sociales no ha ido acompañada de una mejora significativa de los resultados. Por tanto, se plantea la cuestión de la adecuación del marco actual a los futuros retos de la DGAC. » Su condición de administración estatal es “inadecuada a su misión de proveedor de servicios a las compañías aéreas”. » En otros lugares, “su remuneración es a veces más alta, pero a cambio su tiempo de trabajo real puede ser más largo. Su rendimiento operativo en términos de flujo de tráfico es mejor que en Francia. » Proponen, por tanto, “la transformación de la DSNA (Dirección de Servicios de Navegación Aérea), o incluso de toda la DGAC, en una estructura jurídica más autónoma”.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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