El perro Curtis tendrá que ser sacrificado, pena de prisión suspendida para su amo

Christophe Ellul fue condenado este jueves a cuatro años de prisión por homicidio involuntario de su pareja Elisa Pilarski. Murió en 2019 por mordeduras atribuidas a Curtis, el pitbull de su pareja, a quien el tribunal ordenó sacrificar.
El tribunal de Soissons (Aisne) subrayó que el propietario del animal es responsable de haber entrenado a Curtis hasta “condicionarlo para atacar” y que este perro, encerrado desde los hechos en una perrera, está “fuera de control”. Los jueces siguieron las requisiciones realizadas por la fiscalía durante el juicio de marzo.
El 16 de noviembre de 2019, Christophe Ellul descubrió el cuerpo sin vida de su pareja de 29 años, con una cincuentena de mordeduras caninas graves, en un bosque al suroeste de Soissons. Elisa Pilarski había ido a pasear hasta allí con uno de los perros de su pareja, Curtis, un pitbull terrier americano. Unos minutos antes de su muerte, había llamado a su compañero para pedir ayuda.
Christophe Ellul duda desde hace tiempo de la responsabilidad de Curtis y, en cambio, culpa a los perros de caza, presentes alrededor del cuerpo de la víctima a su llegada, según él. Una versión finalmente descartada por la investigación y diversos análisis, en particular el ADN, todos ellos convergiendo únicamente hacia Curtis.
La víctima estaba embarazada de seis meses.
El tribunal penal de Soissons constató la falta de precaución adoptada por el propietario del animal, de 51 años. De hecho, no había tomado ninguna medida para que su compañera, una mujer esbelta que medía 1,52 my pesaba 56 kg y que entonces estaba embarazada de seis meses, no tuviera que cuidar sola del perro de veinte kilos.
Sin embargo, en su escrito de acusación, la fiscalía solicitó la reclasificación de los hechos como homicidio simple, considerando que Christophe Ellul no era consciente del peligro cuando entrenaba a su perro y él mismo había sufrido “tremendamente” la muerte de su pareja.
Vana movilización de defensores de los animales
Varias peticiones pidiendo la “gracia” del animal fueron lanzadas en los sitios change.org y mesopinions.com tras las requisas de la fiscalía en marzo. Suman más de 100.000 firmas esta semana. Curtis, que ahora tiene ocho años y medio, vive en una caja en una perrera en Alto Garona. Parte civil en el juicio, la asociación protectora de animales Les amis de Sam se ofreció a acogerlo y salvarlo de la eutanasia. La asociación cree que se le podría reeducar y así dejar de ser peligroso.
En declaraciones al medio Reporterre, el abogado de la familia de la víctima, Xavier Terquem-Adoue, admitió antes del veredicto que Curtis “no puede hacer nada al respecto. Es una víctima de su educación de maestría. Pero el resultado es que es extremadamente peligroso”.


