La descompresión del suelo aumenta la producción de soja, según muestra una investigación

La compactación del suelo, considerada uno de los principales desafíos para la agricultura en regiones sujetas a sequía, puede comprometer la infiltración de agua, limitar el desarrollo de las raíces y reducir la eficiencia del sistema de siembra directa, ampliamente adoptado en la producción de granos en Brasil.
Estudios realizados por NIIF (Instituto Federal de Rio Grande do Sul) indican que las prácticas de descompresión del suelo asociadas a la aplicación de correctivos agrícolas pueden mejorar las condiciones físicas y químicas de las áreas cultivadas, lo que favorece el rendimiento de la soja y aumenta la capacidad de retención de agua del suelo.
La investigación evaluó diferentes estrategias de manejo en un sistema de labranza cero, incluido el uso de descompactación mecánica combinada con piedra caliza y yeso agrícola. El objetivo fue verificar cómo estas prácticas influyen en la infiltración de agua y el ambiente radicular de las plantas, factores considerados esenciales para la productividad en períodos de déficit hídrico.
Los resultados mostraron que la combinación de descompactación mecánica y encalado presentó los mejores indicadores de corrección de acidez en capas más profundas del suelo. Según los investigadores, el pH se mantuvo más alto en las zonas que recibieron el tratamiento, lo que indica un mayor movimiento de la piedra caliza más allá de la superficie.
Mientras que la aplicación convencional de cal concentró sus efectos en los primeros 10 centímetros del suelo, el manejo asociado a la descompactación mostró resultados observados hasta aproximadamente 15 centímetros de profundidad, ampliando la mejora en las condiciones para el crecimiento radicular.
Además de los beneficios químicos, los estudios han identificado beneficios directos para la producción de cereales. Las áreas sometidas a descompactación registraron una productividad promedio de soja cercana a 200 kilos por hectárea por encima del promedio general del experimento.
También se observaron aumentos en el peso de mil granos en los tratamientos que recibieron enmienda del suelo.
Según los investigadores, mejorar la estructura física del suelo favorece la infiltración y el almacenamiento de agua, aumentando la capacidad de las plantas para resistir periodos de sequía. El resultado puede contribuir a una mayor estabilidad de la producción en un escenario de fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
Para el director de Agross do Brasil, Silmo de Ávila, la búsqueda de soluciones que aumenten la resiliencia de los cultivos se ha vuelto estratégica para los productores rurales. “Hoy, cuando los productores enfrentan sequías más frecuentes y necesitan producir más sin ampliar el área, mirar la salud del suelo se ha convertido en un tema estratégico. Los productores necesitan soluciones que traigan resultados prácticos y ayuden a construir cultivos más resilientes en el largo plazo”, afirmó.
Los investigadores destacan que la adopción de prácticas destinadas a descompactar y mejorar la fertilidad puede representar una herramienta importante para aumentar la eficiencia en el uso del agua y sostener el potencial productivo de los cultivos de soja y otros cereales.



