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Por qué España es considerada pionera en la lucha contra el maltrato infantil

La presión aumenta tras la muerte de Lyhanna, de 11 años. El lunes, más de 60.000 manifestantes gritaron su ira en toda Francia contra las disfunciones en este asunto y se presentaron quejas contra la inacción del Estado. Por parte del Parlamento, más de un centenar de diputados, entre ellos la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, pidieron la inclusión en el orden del día de un proyecto de ley llamado “integral”, para responder de manera integral a la cuestión de la violencia sexista y sexual. La diputada del PS Céline Thiébault-Martinez ya había presentado un texto en este sentido en noviembre de 2025.

Sin embargo, en España este enfoque “integral” ya está vigente, y el país vuelve a destacar por sus avances en la materia. En 1996, Madrid modificó su Código Civil para proteger mejor jurídicamente a los menores. Pero el cambio se produjo en 2004 con la aprobación de la ley “de protección integral contra la violencia doméstica”, recuerda Carole Viñals, profesora especialista en la España contemporánea, contactada por 20 minutos.

“Ley pionera”

“Es una ley pionera que planteó la cuestión de la violencia de género”, explica. Lo importante es que realmente se tenga en cuenta a los niños”. El texto permite, en particular, crear tribunales especializados, tanto civiles como penales, en casos de violencia, para “permitir que las mujeres y los niños sean acogidos más rápidamente”, precisa el especialista. Sobre todo, es el primero en proponer un enfoque “global” a un problema sistémico.

Le seguirán otros textos, en particular en 2015, que consagran “el interés superior del niño”, hasta la ley de “protección integral de los niños y adolescentes contra la violencia” (LOVIPI) aprobada en 2021. Este texto también recibe el sobrenombre de “Ley Rhodes”, por el nombre del pianista clásico británico James Rhodes, que vive en España y testimonia los abusos sexuales sufridos durante su juventud.

“Obligación general”

Estructurada en sesenta artículos, la ley ofrece un enfoque “holístico”, precisa el Gobierno español, contra toda forma de violencia, ya sea física, psicológica, emocional, sexista o sexual, contra menores. El texto modifica varias leyes existentes y arrasa en todos los sectores, desde la escuela hasta la familia, pasando por los servicios sociales, los tribunales, Internet y los clubes deportivos.

La ley establece en particular una “obligación general” para todos los ciudadanos, pero en particular para las personas que trabajan en contacto con niños, de denunciar los casos de violencia. Según una encuesta de la asociación Save the Children realizada en 2020, una cuarta parte de los menores de 17 años han sufrido violencia doméstica en España y cada tres horas se denuncia un caso de abuso sexual a un menor.

Prevención, formación, detección.

De manera más amplia, se exige a todos los servicios del Estado español que cuenten con una estrategia para “la erradicación de la violencia contra la infancia y la adolescencia” con varios ejes: prevención, sensibilización, detección, discurso de acogida y reparación. En detalle, la ley establece que los organismos encargados de hacer cumplir la ley estén capacitados específicamente para estos casos y cuenten con unidades especializadas a nivel estatal, regional o local. El texto también amplía el plazo de prescripción de los delitos cometidos contra menores.

Y el gobierno socialista español quiere ir aún más lejos. El 30 de septiembre de 2025 aprobó un proyecto de ley contra la violencia vicaria, es decir, la violencia ejercida sobre un tercero, en particular niños, para llegar a su pareja o expareja. Desde que se iniciaron las estadísticas sobre el tema en 2013, 65 niños han sido asesinados en España en este contexto. Un doble infanticidio cometido en 2021 conmocionó especialmente a la opinión pública: un hombre había matado a sus dos hijas para “infligir a su expareja el mayor dolor que pudiera imaginar”, según la justicia española.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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