Te contamos todo sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, el otro paso marítimo amenazado

Después de Ormuz, el estrecho de Bab el-Mandeb. Teherán amenaza ahora, en caso de una invasión terrestre estadounidense, con abrir un “nuevo frente” en este paso estratégico que une Asia con el Mar Rojo y el Canal de Suez. Una iniciativa que podría tener repercusiones económicas catastróficas.
¿Dónde se encuentra este estrecho?
Bab el-Mandeb es uno de los corredores marítimos más transitados del mundo. Situado en el extremo sur del Mar Rojo, lo conecta con el Golfo de Adén, en el Océano Índico, y une especialmente Europa con Asia. Este estrecho, cuyo nombre en árabe significa “la puerta de las lamentaciones”, separa Yemen, en la Península Arábiga, de Yibuti y Eritrea, en África.
Tiene alrededor de cien kilómetros de largo y unos treinta de ancho y limita con la ciudad de Ras Menheli, en la costa yemení, por un lado, y con la de Ras Siyyan, en Yibuti, por el otro. Es aquí donde la isla de Perim, perteneciente a Yemen, divide el estrecho en dos corredores marítimos.
¿Por qué es estratégico?
Por este estrecho pasan petroleros y barcos comerciales procedentes del Océano Índico para desembocar en el Mar Rojo y luego en el Canal de Suez. Luego conducen al mar Mediterráneo. La única alternativa al estrecho de Bab el-Mandeb sería rodear África por el Cabo de Buena Esperanza.
Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, se ha convertido en un punto de paso imprescindible para conectar el puerto de Yanbu, en Arabia Saudita, el único hub que permite al país desviar parte de los volúmenes bloqueados debido a la casi paralización del Estrecho de Ormuz orquestada por Irán. Los cargamentos de petróleo en Yanbu también han aumentado considerablemente.
¿Por qué es particularmente sensible?
Debido a su geografía, el estrecho está sujeto a importantes riesgos de ataques por parte de los rebeldes hutíes de Yemen, cercanos a Irán. En 2024, perpetraron ataques contra buques mercantes, afirmando actuar en solidaridad con los palestinos. De este modo, atacaron a barcos acusados de tener vínculos con Israel, lo que provocó una reducción duradera del tránsito marítimo por la zona.
Aunque no ha habido ataques recientemente, la amenaza sigue presente y los hutíes ya lograron en el pasado controlar el estrecho principalmente desde la costa, con medios limitados.


