Francia comparte un triste historial europeo con Turquía

Un primer lugar del que preferiríamos prescindir. Según un informe publicado este martes, Francia es el país del Consejo de Europa donde la superpoblación penitenciaria es mayor, con 131 presos para 100 plazas. Un primer lugar que Francia comparte con Turquía.
Una situación que no parece mejorar según las cifras recopiladas por la Universidad de Lausana por encargo de la organización con sede en Estrasburgo y que se remontan a principios de 2025. De hecho, desde entonces, las autoridades francesas han proporcionado cifras más recientes y aún más alarmantes: la superpoblación carcelaria se estimaba en un 139,1% en abril de 2026.
14 países tienen más presos que plazas disponibles
El Consejo de Europa tiene 46 estados miembros, pero algunos países como España, Reino Unido o Bosnia tienen datos por regiones.
De las 51 administraciones penitenciarias que proporcionaron datos, 14 tienen más presos que plazas disponibles en prisión, señala la organización que vigila los derechos humanos en el continente.
Detrás del dúo líder Francia y Turquía, las prisiones más superpobladas se encuentran en Croacia (123 presos por cada 100 plazas), Italia (121), Malta (118), Chipre (117), Hungría (115), Bélgica (114) o Irlanda (112). Por el contrario, entre los buenos estudiantes contamos con Alemania (80), España (77) y Ucrania (50).
Turquía, el país que más encarcela
En comparación con su población total, los países que más encarcelan son Turquía (458 presos por cada 100.000 habitantes), Azerbaiyán (271) o Moldavia (245), y entre los estados miembros de la UE, Hungría (206), Polonia (189) o la República Checa (178).
Mucho más abajo en el ranking se encuentran Francia (119), Bélgica (106) y Suiza (77). En total, al 31 de enero de 2025, había poco más de 1,1 millones de presos en todos los países estudiados, un aumento del 8,5% en un año.
La proporción de mujeres en la población carcelaria aumentó del 4,8% al 5,2% entre enero de 2024 y enero de 2025, observa además el estudio. Según el Consejo de Europa, esto “podría reflejar un cambio en las prácticas de imposición de penas, los tipos de delitos y el uso de medidas alternativas al encarcelamiento”.


