Taiwán afirma ser una nación “independiente”, no “subordinada”, a pesar de las críticas de Trump

“Taiwán es una nación democrática, soberana e independiente, que no está subordinada a la República Popular China”, respondió el Ministerio taiwanés de Asuntos Exteriores, estimando que la política de Washington se mantiene “sin cambios”.
Un contraataque diplomático considerado necesario para la isla tras las conversaciones entre Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping. El jueves, con inusual firmeza, Xi Jinping advirtió: “La cuestión de Taiwán es la más importante en las relaciones chino-estadounidenses. Si se maneja bien, las relaciones entre los dos países (China y Estados Unidos) pueden permanecer generalmente estables. Si se maneja mal, los dos países chocarán, o incluso entrarán en conflicto”.
“15.000 kilómetros para hacer la guerra”
“No quiero que nadie declare la independencia y, ya sabes, se supone que debemos recorrer 15.000 kilómetros para ir a la guerra”, dijo el presidente estadounidense en Fox News, pidiendo a Taipei y Beijing que “bajen la temperatura”.
“En cuanto a las ventas de armas entre Taiwán y Estados Unidos, no se trata sólo de un compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Taiwán, claramente previsto en la Ley de Relaciones con Taiwán, sino también de una forma de disuasión común frente a las amenazas regionales”, insistió el ministerio taiwanés en un comunicado de prensa.
Armas defensivas “vendidas” sin consultar a Beijing
Washington está obligado a proporcionar armas defensivas a Taiwán en virtud de la Ley de Relaciones con Taiwán, una ley aprobada por el Congreso estadounidense en 1979, tras el reconocimiento de la República Popular China por parte de Estados Unidos y con la condición de que la isla no declare su independencia.
Desde 1982, uno de los principios fundamentales de la estrategia estadounidense ha sido no “consultar” a Beijing sobre sus ventas de armas a Taiwán y al mismo tiempo permanecer vago sobre la posibilidad de una intervención militar en caso de un ataque chino. En diciembre, el gobierno estadounidense aprobó la segunda venta de armas a Taiwán desde el regreso de Donald Trump al poder, por valor de 11.100 millones de dólares ante la amenaza china. Esta es la venta más grande desde 2001, cuando George W. Bush aprobó la entrega de 18 mil millones de dólares en armas a Taiwán.
Nos vemos en el otoño
“No queremos que nadie diga proclamemos la independencia porque Estados Unidos nos apoya”, declaró también Donald Trump, añadiendo que aún no había tomado una decisión sobre la venta de armas estadounidenses a la isla.
La visita del presidente estadounidense permitió demostrar una cierta estabilidad entre las dos superpotencias, sin que se produjeran grandes avances, ni en el ámbito comercial ni en el de Irán, aliado de China. La visita anunciada de Xi Jinping a Washington en otoño servirá como una nueva prueba del frágil status quo entre la primera y la segunda potencia del mundo.


