La fiscalía solicita la reapertura de la investigación

La fiscalía general del Tribunal de Apelación de París solicitó, el martes 12 de mayo, la reapertura de la investigación sobre Luc Besson en el caso de violación denunciado por la actriz Sand Van Roy. Este procedimiento, emblemático del movimiento #MeToo en Francia, había terminado hasta entonces con un despido confirmado varias veces por los tribunales.
Según las solicitudes reveladas por Mediapart y consultadas por la AFP, la fiscalía considera que los análisis de ADN realizados por un laboratorio holandés en la ropa interior del denunciante constituyen un “nuevo elemento que puede caracterizar nuevas acusaciones”. […] justificando la reapertura de la información con miras a futuras investigaciones”. La sala de instrucción deberá examinar esta solicitud el 2 de junio.
“Hallan formalmente el ADN del imputado”
La Fiscalía General precisa, sin embargo, que “los nuevos elementos sólo se refieren a la desestimación de los cargos” relacionados con las acusaciones de violación del 18 de mayo de 2018. En su solicitud, el abogado de Sand Van Roy afirma que “el ADN del acusado fue encontrado formalmente en la parte posterior” de la ropa interior que llevaba la noche de los hechos denunciados.
El abogado de la actriz lamenta también que esta pieza “nunca haya sido evaluada adecuadamente durante la investigación”, citando “un hecho material capital que fue ignorado”. El caso podría vivir así un nuevo punto de inflexión judicial tras las sucesivas decisiones que confirmaron el sobreseimiento del caso entre 2021 y 2023.
La justicia concluyó que Luc Besson era inocente
La actriz presentó una denuncia el 18 de mayo de 2018 tras un encuentro en un palacio parisino. Acusa al director de haberle impuesto la penetración digital a pesar de sus peticiones de detenerlo, hechos que considera corroborados por comprobaciones realizadas el mismo día por urgencias médico-judiciales. Dos meses después, presentó una segunda denuncia por otras presuntas violaciones y agresiones sexuales entre 2016 y 2018, en lo que califica como una “relación profesional de control”.
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A través de su abogado Thierry Marembert, Luc Besson recordó que “la justicia se ha pronunciado cuatro veces” y “siempre ha llegado a la conclusión de que Luc Besson es inocente”. El director reconoció una relación extramatrimonial en un contexto de “subordinación”, al tiempo que evocaba una relación consensual marcada por la “dulzura” y aseguraba no tener “el recuerdo” de parte de los hechos denunciados.


