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“Fondue sin grasa”… ¿Cómo llegó a convertirse la cancoillotte en el queso estrella de las redes sociales?

“¿Por qué nadie me avisó? Es el día más feliz de mi vida: la cancoillotte”. No hizo falta mucho para que la especialidad del Franco Condado se ganara una buena reputación: ese es el arte de las redes sociales. Este vídeo del creador de contenidos Johan Papz, conocido entre otras cosas por sus crash tests culinarios, puso patas arriba Internet cuando probó este queso de vaca: más de 230.000 me gusta y 1,8 millones de visualizaciones en TikTok. Un terremoto para un queso que imaginábamos metido entre el jamón y los huevos en la nevera de la abuela.

¿Pero por qué tanta fama? La respuesta está en dos números mágicos para la generación TikTok: “Por 100 gramos de cancoillotte, 8 gramos de grasa, 16 gramos de proteína”, exclama Johan Papz en su vídeo, elogiando una “fondue sin grasa”.

Proteínas sí, grasas no.

El análisis lo confirman los profesionales. Para Julie Morin, directora de la asociación que promueve la cancoillotte y de la quesería Poitrey La Belle Etoile, el producto está totalmente a la altura de los tiempos: “Cumple muchos de los requisitos que los consumidores buscan actualmente”. El secreto está en el metton, esa cuajada desnatada a la que se le ha quitado toda la grasa antes del prensado. El resultado: un queso que presenta entre un 7 y un 15% de grasa, mientras que sus primos suelen acercarse al 30%.

En las redes, el revuelo va más allá del alcance de la prueba. Las cuentas de cocina comparten recetas de pasta cremosa cancoillotte, los internautas acuden a los supermercados para probar este falso descubrimiento, mientras que los deportistas la utilizan como suplemento proteico natural. El fenómeno es tal que algunos usuarios, como AhmedBoy, han documentado robos totales en las estanterías de los supermercados tras la difusión de los vídeos virales.

Un precio bajo para obtener el máximo de ingresos

“Fui a un supermercado al lado del aeropuerto de Toulouse, había 12 caras de cancoillotte, es fantástico ver que también allí hay estanterías preciosas”, se ríe Julie Morin, encantada de que el resto de Francia finalmente esté alcanzando a los Francs-Comtois. Más allá del aspecto sanitario destacado en las redes sociales, la cartera también sonríe. En un contexto de caída del poder adquisitivo en Francia, el tarro de 250 gramos se puede encontrar entre 2 euros y 2,60 euros según la marca.

Todo por un queso multiusos. “Se puede comer caliente, cubierto con patatas o derretido en una salsa con carne. Frío para untar o para mojar con palitos de pan como aperitivo, cortándolos directamente”, explica el quesero. Y hay varios sabores: “naturales y con ajo, que son nuestros productos más vendidos, pero también en versión chalota, nuez o pimiento de Espelette”, explica Julie Morin.

El primer producto lácteo IGP en Francia

Detrás de esta tendencia que podría perder fuerza a la velocidad de un chasquido, las cifras no mienten. El año pasado, las ventas aumentaron un 7%. Cancoillotte sería el primer producto lácteo IGP en Francia, según Julie Morin. “Hemos obtenido un aumento del 35 % en ventas en ocho años”, explica.

Si bien admite que la imagen de “producto para deportistas” todavía tiene un poco de margen de mejora, la vertiente gourmet y saludable ya ha ganado la partida. Cancoillotte se ha convertido en EL queso que se puede comer “sin complejos” y que se puede exhibir con orgullo en Instagram. Todavía hay que ser tolerante con los productos lácteos…

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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