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“Bien hecho”… En el surtidor, los automovilistas entre la indiferencia y la indignación

“Aprendemos a vivir así”, afirma Bilel, que ha venido a repostar el camión de trabajo en la estación Totale de l’Estaque, situada a la entrada de Marsella y junto a la A55. Obviamente poco afectado por el anuncio del grupo Total de un beneficio récord de 5 mil millones de euros para el primer trimestre de 2026, un aumento del 51% interanual debido al aumento de los precios del combustible, el joven se muestra fatalista: “Siempre han obtenido beneficios, siempre se beneficiarán y justo en este momento se están beneficiando enormemente. »

“Es bueno, ¿no? ¿Una empresa francesa en pleno crecimiento y salud? », continúa, no sin ironía, Foued, que recorre 50 kilómetros diarios para ir y volver del trabajo. “Una ayuda estatal de 50 euros ya es eso. Pero esto no es normal. Y no me refiero sólo a los beneficios de Total: los beneficios, más los impuestos estatales y el IVA encima… No, es demasiado. »

Muchos conductores desinformados

Un enfado compartido por Arsnel e Isma, que acusan a Total de ser “aprovechadores de la crisis”. Nos roban los bolsillos y con la complicidad del gobierno. Hay que gravarlos al nivel de sus excedentes de beneficios”, desea la pareja franco-española que vino a repostar el Clio. “Entre los precios bloqueados y las pequeñas ventajas de la tarjeta Total, todavía no lo encuentro mal. Y es cierto que ahora ganan más dinero, pero es algo bueno para ellos”, afirma Christine.

Con su vehículo funcionando con GNL (1,09 euros el litro, +8 céntimos desde febrero), la cincuentona, “más sorprendida por las estaciones que indican precios a 2,40 o 2,50 euros el litro de gasóleo”, es la única con una sonrisa en esta estación Total que siempre está llena durante toda la mañana. Muchos otros no son conscientes de la evolución de estos beneficios y simplemente notan el continuo aumento del precio del combustible. “Casi todo el mundo obtiene beneficios, ¿no?», afirma Aron, un estudiante de enfermería de 21 años.

El anuncio por parte de Total de su beneficio récord y la distribución de un dividendo a cuenta de 90 céntimos (un aumento del 6%) por cada una de los 2.200 millones de acciones en circulación provocaron una fuerte reacción de la clase política. Preguntado sobre un impuesto único a los superbeneficios, el primer ministro Sébastien Lecornu no cerró la puerta, sin mostrar ninguna decisión. “Si hay resultados excepcionales, esto plantea la cuestión de la redistribución”, consideró. Y Total respondió que su bloqueo de los precios en el surtidor ya era una forma de redistribución.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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