Boletos inflados, bonos… ¿Qué “ayuda” o “travesura” de los patrones para los costos de combustible de los empleados?

Ya tenemos que ir a trabajar, pero con la subida del precio del combustible nos estamos acostumbrando a pagar más para llegar. Y el 75% de los franceses van a trabajar en coche, recorriendo una distancia media de 15 kilómetros entre casa y el trabajo, el doble que hace cuarenta años. Esto, sumado a la inflación de los últimos años, muchos empleados verían con buenos ojos algunos mecanismos de “compensación”.
Una vez superadas las ayudas de 50 euros “para los grandes apostadores” instauradas por el Gobierno, ¿qué ayudas podrán pagar los empresarios que no quieran aumentar salarios y cotizaciones o evitar bonificaciones sujetas a cotizaciones?
Recompensas y travesuras
Existe al menos un sistema perfectamente previsto: el bono de combustible al trabajo a domicilio, con un límite de 300 euros anuales y exento de cotizaciones. Sin embargo, sus condiciones para obtenerlo se endurecieron un poco en 2025. Aún a discreción del empresario, ahora están reservadas a los empleados ubicados en un municipio sin servicio de transporte público, en una zona urbana de menos de 100.000 habitantes o que tengan horarios de trabajo o limitaciones profesionales que lo justifiquen.
Por lo demás, podría tratarse de “una travesura que subvierte los reglamentos y el espíritu de las leyes”, señala Jean-Louis, contable de Marsella. Es decir, pequeñas prestaciones en especie: el reembolso de un ticket de comida, o incluso de un ticket de compras, un informe de gastos para compras personales, o incluso el aumento del kilometraje en viajes de negocios… Tantos “trucos”, realizables con la complicidad del jefe o de los superiores, tentadores pero perfectamente ilegales.
“Todos los gastos deben estar justificados por el objeto social de la empresa”, resume nuestro contable, que ilustra: “Si a un empleado que viaja se le puede reembolsar un recibo de supermercado con dos lonchas de jamón y pan, no puede hacerlo con paquetes de pañales”. Asimismo, las compras de materiales para terminar el baño a un trabajador de una empresa de reparto podrían llamar la atención del IRS.
Todo menos el salario.
Menos detectables: el pago de una factura personal de un restaurante o la inflación de los costes de kilometraje, realizados sin el conocimiento o no de la propia empresa. Un estudio de 2021 realizado a escala europea por una empresa especializada estableció que el 27% de los empleados redondeó sus gastos de kilometraje y el 32% hizo pasar las comidas en familia o con amigos como comidas profesionales.
También existe la posibilidad de que las empresas paguen una bonificación de valor compartido, también llamada bonificación Macron, exenta de hasta 3.000 euros al año.
Por último, existen numerosos planes “en especie” para “aliviar” a los empleados sin aumentar los salarios: restaurantes de empresa subvencionados, vales de comida o incluso vales de empleo en servicios prefinanciados, todos ellos con participaciones exentas del empleador.


