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Dos asociaciones emprenden acciones legales en francés

81 millones de visualizaciones, más de 20.000 vídeos grabados y usuarios en todos los continentes: el sitio Motherless apareció en la portada de la CNN a finales de marzo, y también de muchos otros medios de comunicación, después de que la cadena de televisión estadounidense revelara la existencia de una auténtica “academia mundial de la violación” en su seno, así como en los canales asociados de Telegram. Al igual que Gisèle Pélicot, allí circulan numerosos vídeos de mujeres violadas sin su conocimiento, y los hombres intercambian consejos sobre cómo drogarlas mejor y con impunidad.

¿Y si entre ellos hubiera franceses? Esta es la pregunta que se plantean dos asociaciones, la Fundación Mujeres y M’endors pas, que emprenden acciones legales, revela 20 minutos. “No nos enfrentamos a abusos aislados, sino a crímenes organizados, en el seno de comunidades reales que fomentan y estructuran la violencia. Estas plataformas, accesibles desde Francia, y teniendo en cuenta casos recientes como el de Gisèle Pélicot, es muy probable que participen usuarios franceses y que las víctimas en Francia estén preocupadas”, subrayan en un comunicado de prensa que publicarán las dos asociaciones, que piden a las autoridades francesas que investiguen la cuestión.

“Arma de destrucción masiva”

Más precisamente, la Fundación Mujeres y M’endors pas – asociación de Caroline Darian, hija de Gisèle Pélicot, que lidera la lucha contra el sometimiento químico – piden a los tribunales la apertura de una investigación preliminar, la movilización de Arcom, el regulador de las telecomunicaciones, y de Pharos – plataforma policial que permite denunciar contenidos y comportamientos ilícitos en Internet – así como “medidas de bloqueo y desreferenciación” del sitio en cuestión y de los sitios de la mismo tipo.

“La institución judicial debe actuar de forma proactiva. Las víctimas, cuando son drogadas, no son informadas porque no están conscientes”, comenta Lorraine Questiaux, abogada del cuerpo jurídico de la Fundación Mujeres. Advierte contra la tecnología digital, “un verdadero instrumento de opresión contra las mujeres” y un “arma de destrucción masiva puesta en manos de jóvenes adolescentes”.

“Queremos una regulación mucho más estricta”

Las asociaciones también mencionan la reciente reapertura del sitio Coco, que había sido cerrado después de haber estado en el centro de varias causas penales, incluido el sonado juicio por violación de Mazan. Y señala “la incapacidad del marco actual para prevenir de forma sostenible estas plataformas”. Piden la aprobación de una ley integral contra la violencia machista y sexual, que podría permitir, en particular, “reforzar los medios de investigación frente a las redes digitales” y “organizar una respuesta coordinada entre justicia, salud y tecnología digital”.

“El sistema judicial no está en absoluto a la altura de la tarea de proteger a las mujeres de la violencia sexual. En cualquier otro delito, sería impensable permitir que millones de delincuentes intercambien libremente técnicas o herramientas y los frutos de su delito”, comenta Anne-Cécile Mailfert, presidenta de la Fundación Mujeres. “Tendremos que hacer que las plataformas sean más responsables, porque la deriva hoy ya no es la excepción, se ha convertido en la norma”, añade Lorraine Questiaux. Este sistema formatea a seres humanos que se adhieren a normas antisociales y sexistas. Los Estados tendrán que reaccionar. Queremos una regulación mucho más estricta. »

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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