MPRJ sigue las investigaciones sobre la muerte de un empresario a manos de la policía

El Grupo de Acción Especializado en Seguridad Pública del Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro (GAESP/MPRJ) sigue las investigaciones sobre la muerte del empresario Daniel Patrício Santos de Oliveira, ocurrida el pasado miércoles (22), en Pavuna, al norte de Río.
El caso fue denunciado al departamento de seguimiento, según lo previsto en la ADPF 635 [Arguição de Descumprimento de Preceito Fundamental]conocida como ADPF das Favelas.
GAESP/MPRJ también continúa monitoreando el avance de las investigaciones realizadas por el Interior de la Policía Militar y la Comisaría de Homicidios de la Capital para esclarecer las circunstancias de la acción policial, identificar posibles irregularidades en relación con los protocolos operativos y determinar la responsabilidad de todos los involucrados, incluidos aquellos que no estaban presentes en la escena del crimen.
Daniel, de 29 años, murió después de que el coche en el que viajaba con dos amigos recibiera unos 23 disparos, según testigos, durante una parada policial en Pavuna. Daniel incluso hizo señales con las luces del vehículo, en un intento de indicar que eran vecinos de la región, pero los disparos no cesaron.
El sargento Rafael Assunção Marinho y el cabo primer ministro Rodrigo da Silva Alves fueron detenidos en el acto por el Departamento de Asuntos Internos de la corporación, por homicidio doloso, cuando existe intención de matar. El delito está amparado por la Justicia Militar. El juez mantuvo detenidos a los dos policías tras someterse a una audiencia de custodia.
Aclaraciones
La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos y de la Ciudadanía (CDDHC) de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro asistió a la viuda de Daniel Patrício Santos de Oliveira, Karina Paes. La comisión informará a Asuntos Internos de la Policía Militar y a la Secretaría de Seguridad Pública para solicitar aclaraciones sobre los protocolos adoptados en la actuación policial e información sobre el uso de cámaras corporales por parte de los agentes involucrados.
Para el presidente de la CDDHC, diputado Dani Monteiro, el caso pone de relieve una lógica recurrente de violaciones.
“Hay pruebas graves de uso desproporcionado de la fuerza y de incumplimiento de los protocolos, en un contexto que ya victimizó a otras personas, como la doctora Andrea Marins, el mes pasado. Una vez más decimos que no se trata de un episodio aislado”.

