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Candidato de François Hollande, ¿es ahora?

¿El regreso del siglo? A un año de las elecciones presidenciales, François Hollande muestra abiertamente que se está preparando, trabajando en el fondo de su proyecto y esperando imponer clave por clave la idea de su regreso. “¿Cómo puedo ser útil hoy? Preparándome”, declaró el expresidente socialista en una reciente entrevista con Marianne.

Su “estrategia de las piedras pequeñas”

Defensor de una “izquierda reformista”, que no pudo volver a presentarse en 2017 tras el final de su mandato de cinco años marcado por una fuerte impopularidad, continúa con su “estrategia de las pequeñas piedras”, subraya el ex primer secretario del PS Jean-Christophe Cambadélis. Dice que ve “la idea de ‘por qué no Hollande'” prosperando en la opinión pública.

François Hollande, de 71 años, nuevamente diputado por Corrèze en 2022, bajo los colores del Nuevo Frente Popular, tiene competencia en su nicho socialdemócrata, como el líder de la plaza pública Raphaël Glucksmann o el ex primer ministro Bernard Cazeneuve. “François Hollande deja que el remanso se llene. Está en el proceso de medir las fuerzas”, señala un parlamentario cercano al ex presidente.

¿Cómo decidir entre ellos? Se abrirá una “competencia amistosa” entre los contendientes, cree un familiar, basada en debates y discusiones. “Al final, tendremos que determinar quién puede dominar a Jean-Luc Mélenchon en la primera ronda y quién podrá ganar en la segunda”, resume Jean-Christophe Cambadélis.

Sus “principales áreas de preprogramación” a finales de agosto

François Hollande viajará el sábado a Liffré (Ille y Vilaine) para asistir a un encuentro de la socialdemocracia, donde se reunirá, además de con Glucksmann, con el líder de los diputados socialistas Boris Vallaud, el ex candidato presidencial ecologista Yannick Jadot y el empresario Matthieu Pigasse. Un “primer paso” al que seguirán otras reuniones, promete una fuente cercana, subrayando que “Hollande, Cazeneuve y Glucksmann saben que sólo hay un lugar”.

El exjefe de Estado destaca su diferencia: haber “ya sido presidente”, sin volver a presentarse. “No tengo una relación apasionada con el poder, sino con Francia”, insiste. Convencido de que es necesario convencer al electorado “de izquierda y de centro desde la primera vuelta”, el ex jefe de Estado se encuentra inmerso en una reflexión programática. Para ello aumenta el número de reuniones y recibe contribuciones de todas partes. Objetivo: una decena de “áreas principales del preprograma” que se presentarán a finales de agosto.

Su imagen de “estabilidad”

“Nos ha dicho que no nos contengamos, es decir, que quiere cosas nuevas y no ‘François Hollande 2012′”, confiesa a la AFP uno de sus íntimos amigos, el representante municipal de Bourg-lès-Valence (Drome), Wilfrid Pailhès. François Hollande ya ha destilado algunas ideas, deseando abordar “la escuela y la universidad, y más ampliamente el conocimiento y la investigación”.

Otro signo de preparación, acaba de crear una asociación para financiar su campaña, “Democracia 2030”, por personalidades del ámbito económico. También está prevista la publicación de un libro para el otoño.

Hostil a las primarias que desea el jefe del PS, Olivier Faure, François Hollande aboga por la nominación de un candidato a finales de año, cuando habrá comenzado la “cristalización” de las encuestas, mientras que Boris Vallaud quiere una nominación lo antes posible.

Pero el politólogo Rémi Lefebvre considera que sus posibilidades son “relativamente bajas”, aunque hubo un momento”, antes de su primer mandato, “en el que estaba en el 3%” antes de ser elegido presidente. El ex presidente cree que en “el caos” de la izquierda no melenchonista, donde nadie destacará, “la experiencia será la principal legitimidad”, analiza Rémi Lefebvre.

“Él no es el obvio… Tampoco lo es Glucksmann”

En la actual crisis mundial, con la situación financiera del país frágil y un Parlamento probablemente disuelto, “la candidatura de un ex presidente se considera un elemento de estabilidad”, confirma Wilfrid Pailhès.

Pero el principal obstáculo de François Hollande sigue siendo su historial, todavía mal percibido, en particular por una parte de la izquierda, que le critica por la legislación laborista, la pérdida de la nacionalidad y la traición de sus compromisos presidenciales. “No creo que el PS pueda jugar la carta de Hollande, eso sería una admisión de fracaso”, juzga Rémi Lefebvre, que considera que la campaña se jugará con la “novedad”, dando ventaja a Raphaël Glucksmann.

“Por el momento no es la persona más obvia”, señala el parlamentario citado anteriormente. Pero tampoco lo hizo Raphaël Glucksmann, que “no hizo florecer el 13% obtenido en las elecciones europeas”.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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