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“Como la vida de un pastor, estamos inmersos en la naturaleza”… ¿Cómo convertirse en vigilante de incendios este verano?

Es un trabajo con “alma”. Así describe con pasión Richard Dietrich, jefe de la oficina de Vigilancia Forestal-Defensa contra los Incendios (DFCI) de los bomberos de Bocas del Ródano, este trabajo estacional bastante inusual: vigilante de incendios.

Situadas en lo alto de los miradores, estas torres de vigilancia en medio de los bosques, son los ojos y los oídos de los bomberos durante el período estival, que corre especial riesgo. En Francia, según la Oficina Nacional Forestal, el verano pasado se registraron 15.000 incendios que afectaron a casi 30.000 hectáreas de bosques y otra vegetación.

“Más preciso y más fiable”

Puesto de mando “forestal” con sede en Marsella, vehículos de vigilancia e intervención, patrullas, vigías, etc. Hasta 200 personas se movilizan diariamente en temporada alta en el territorio con un objetivo: “Atacar masivamente el menor foco de incendio”. En este sistema, los inquilinos de los miradores son el “primer eslabón”. “Su función será detectar, localizar e informar sobre la evolución de cualquier humo y de cualquier incendio”, resume Richard Dietrich. O detectan humo directamente y lo denuncian, transmitiendo toda la información posible sobre sus características a los demás eslabones de la cadena de intervención. O resuelven la duda tras una llamada de los vecinos del lugar a los bomberos.

Pese al desarrollo de las tecnologías, “es lo más preciso y lo más fiable”, asegura. Este sistema de seguimiento existe desde hace sesenta años. “Antes, los vigías estaban en caravanas instaladas sobre vigías equipadas con generadores”, testifica Richard Dietrich. Desde los años 1980 y 1990, los edificios han sustituido al camping. De los once puestos de vigilancia gestionados por Sdis 13, diez permiten a los trabajadores temporeros permanecer en el lugar.

De sangre fría

Durante un período de al menos diez semanas en verano, que puede adelantarse o ampliarse en función de las condiciones meteorológicas, los vigías siguen un ritmo de cinco días de guardia por un día de descanso. El trabajo atrae a todos los perfiles: estudiante, profesor, artista autónomo, familiarizado o no con el mundo de los bomberos. “Lo que realmente busco son personas motivadas y capaces de trabajar de forma independiente”, subraya Richard Dietrich. Entre los requisitos previos: paciencia, apetito por el medio ambiente y autocontrol. “Cuando emitimos una alerta, tenemos todo el peso del departamento sobre nuestros hombros: en cuanto indiquemos un lugar, se movilizarán decenas o incluso cientos de personas”, explica el técnico forestal. “Hay que tener compostura para no perder los medios y no hacer demasiado”, resume.

Ser nativo del territorio es un plus, porque el conocimiento del terreno es una ventaja para brindar información precisa. “Para observar tenemos entre 400 y 1.000 lugares interesantes que recordar”, explica Richard Dietrich. Realmente tienes que sumergirte en tu paisaje y aprenderlo. » Antes de sumergirse en lo más profundo, los neogouteurs se benefician de un entrenamiento. Aprenden cartografía, descripción del humo, lenguaje radiofónico, pero también las reglas de vida en estos puestos de vigilancia aislados.

Un tercio de la plantilla renovada

Richard Dietrich puede contar con un equipo de observadores experimentados, que regresan de una temporada a otra durante varios años, asegura. Cada verano, contrata entre 30 y 35 trabajadores temporeros, y cada año se renueva una media de un tercio de la plantilla. “Algunos están realmente animados, simplemente esperan volver”, confiesa. “Es un trabajo contemplativo. Como la vida de un pastor, estamos inmersos en la naturaleza, testifica. Somos útiles, contamos contigo. » Y la adrenalina aumenta: cada día, de media, los vigías se enfrentan a 10 o 15 focos de incendio.

El papel tiende a evolucionar con el paso de los años. “Poco a poco, las detecciones por parte de los vigías van disminuyendo, porque las llamadas de particulares aumentan, en particular gracias al sistema manos libres del coche y a una red telefónica más clara…”, explica Richard Dietrich. Las inversiones en prevención y paisajismo también han reducido los riesgos. Desde 2018 y el lanzamiento del programa “Guerra del Fuego”, la región Sur ha gastado más de 31 millones de euros para prevenir el riesgo de incendios.

Para este verano, el referente de “Vigie” ha completado su plantilla, pero sigue acogiendo nuevas candidaturas para compensar posibles bajas durante la temporada. Otros departamentos también están investigando. En los Alpes Marítimos, por ejemplo, la Fuerza 06, el departamento responsable de la prevención, tiene 18 puestos que cubrir de junio a septiembre. Las solicitudes están abiertas hasta finales de abril.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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