Evocar las raíces culturales de los estudiantes transforma la clase, dice investigador

El aula no puede ser un espacio hermético de mera reproducción de pensamientos que no fomente la participación y la audacia de los estudiantes. Más que eso, todo docente tiene la obligación de privilegiar las raíces y el conocimiento cultural de los estudiantes. Ésta es la visión que el artista e investigador pernambucano Lucas dos Prazeres, de 42 años, ha llevado por todo Brasil en programas de formación que llegan a las redes de educación pública.
“El juego se convierte en la base de la pedagogía. Es necesario promover la cultura de cada región para que los estudiantes puedan reconocer las raíces de su propio territorio”, afirma.
El local del artista responde a las exigencias de la Ley nº 11.645/2008, que celebró en marzo su 18º aniversario. La legislación hizo obligatorio el estudio de la historia y la cultura afrobrasileña e indígena en los establecimientos públicos y privados de educación primaria y secundaria de todo Brasil.
Lucas dos Prazeres afirma que la “tecnología” que debe desarrollarse es la red de apoyo comunitario propia de los pueblos tradicionales, en una lógica de que el cuidado del niño está más allá de los padres biológicos.
Capacitación
Esta semana, el artista, educador y maestro de la cultura popular capacita a 60 docentes del Distrito Federal en un proyecto impulsado por Caixa Cultural.
“Es una formación que se llama ‘Reaprender Brincando’, es una perspectiva que lleva la cultura, los juegos de las tradiciones populares al menú escolar”.
Defiende la unión de docencia e identidad bajo una propuesta inclusiva, antirracista y representativa sin caer en la idea de que el arte sólo debe contemplarse durante las actividades escolares.
Para el artista la cultura está en la dimensión cotidiana de cada lugar. Por tanto, el camino sería practicar todas las disciplinas basadas en las historias del municipio, el barrio y la forma de vida de cada comunidad. Lucas dos Prazeres afirma que su mayor aprendizaje fue en Morro da Conceição, donde nació y creció.
“Es un cruce de conocimientos, donde la diversidad cultural de Pernambuco se encuentra y convive armoniosamente en una misma plaza”, dice.
Dice que el inicio de las propuestas de su madre, Lúcia, y su tía, Conceição, están relacionados con una historia de 1981. La familia tenía una guardería-escuela comunitaria que recibía material del gobierno estatal y de la municipalidad. “El material didáctico no se correspondía con la realidad de esos niños”. Había textos, por ejemplo, que indicaban que un niño había visitado la granja del abuelo. “Había muchos niños en la escuela, pero ninguno de ellos tenía un familiar con una granja”.
Territorio
Lucas dos Prazeres explica que corresponde a los profesores de todos los niveles de la educación formal (e informal) incluir el arte en el aula. Incluso en áreas menos conocidas por estos atrevidos emprendimientos, como las ciencias exactas. Ya sean adultos o niños. “Es necesario, por ejemplo, conectar la primera infancia con su propia historia, con su propia cultura en términos del territorio nacional y construir identidad cultural desde el inicio”, argumentó.
Para el investigador, los directivos deben entender que la cultura en la escuela no se trata sólo de llevar a un artista a actuar y cantar en la fiesta. “Es mucho más profundo que eso. Es necesario utilizar la cultura popular como herramienta de aprendizaje”.



