Informe denuncia violencia en acciones policiales en Baixada Fluminense

Las operaciones policiales en la Baixada Fluminense, en la Región Metropolitana de Río de Janeiro, dejaron 282 muertos entre 2020 y 2025, según un estudio publicado este viernes (24) por la Iniciativa por el Derecho a la Memoria y la Justicia Racial (IDMJRacial).
Con base en datos de redes sociales de la Policía Civil y la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro, la organización no gubernamental contabilizó 5.298 operativos, en los que también hubo 5.783 detenidos y 652 heridos. Las acciones también resultaron en la detención de 41 adolescentes.
La Iniciativa Derecho a la Memoria y Justicia Racial (IDMJRacial) es una organización nacida en la Baixada Fluminense y con siete años de funcionamiento, enfocada en combatir la violencia estatal, la violencia policial y el racismo estructural.
Según la maestra en sociología e investigadora del IDMJRacial Kharine Gil, “las cifras destacadas en el informe demuestran cuál es el modus operandi del Estado en las favelas y territorios periféricos”.
“Necesitamos mirar más allá de la propaganda sobre operativos policiales en seguridad pública y entender qué aportan realmente a la población sometida a este tipo de acciones violentas, e incluso saber si son efectivos dentro de lo que proponen”.
Policía militar
La mayoría de las acciones (86%) fueron llevadas a cabo por la Policía Militar, responsable de una actuación policial abierta y represiva. El otro 14% eran de la Policía Civil.
El expediente señala que el 15.º Batallón PM, en Duque de Caxias, fue responsable de 1.289 acciones, con el resultado de 71 muertos y 142 heridos, en cinco años.
El 20º BPM, que abarca Mesquita, Nova Iguaçu y Nilópolis, realizó 1.034 operaciones, con 51 muertos y 156 heridos.
El Batallón 39, de Belford Roxo, por su parte, realizó 569 acciones, con 45 muertos y 120 heridos.
En nota, la oficina de prensa de la Secretaría de Estado de la Policía Militar informó que la corporación no comenta datos o encuestas producidas por instituciones externas que no utilizan la base de registros oficiales de la Policía Militar.
Pese a esto, la secretaría afirma que la Policía Militar emplea a su personal con base en criterios técnicos, estratégicos y de inteligencia, considerando indicadores criminales, análisis de riesgos, exigencias operativas y la necesidad de preservar el orden público en cada región del estado.
La corporación también informó que “las zonas que reciben mayor incidencia de operativos son precisamente aquellas que presentan los mayores índices de violencia y actividad de organizaciones criminales fuertemente armadas, responsables de disputas territoriales, ataques a fuerzas de seguridad y graves afectaciones a la población local”.
La Policía Militar también enfatiza que toda intervención policial debe cumplir con los protocolos operativos y la legislación vigente. “Los eventuales sucesos con resultado de muerte son estrictamente investigados por los órganos competentes, con seguimiento del Ministerio Público y del Poder Judicial, cuando corresponda”, concluyó la corporación.
policia civil
El informe del IDMJRacial señala que hubo un aumento de los operativos de la Policía Civil en la Baixada Fluminense, donde también aumentó la letalidad policial.
En 2020, el informe identifica 47 acciones policiales realizadas por la Función Pública en la región, número que aumentó hasta 2024, cuando hubo 336 acciones, un aumento del 614%.
De 2020 a 2025, la tasa de mortalidad policial también aumentó. En 2024, la institución realizó 336 operativos, con una tasa de letalidad del 2%. Al año siguiente, el número de operaciones disminuyó a 66, pero la letalidad aumentó al 18%.
El documento señala que cada acción de la Policía Civil fue proporcionalmente más letal que las de la Policía Militar. En 2025, de las 66 acciones realizadas, 12 de ellas terminaron con al menos un muerto.
“La caída en el número de operaciones no significa que se estén perdiendo menos vidas, sino que las operaciones son más concentradas y más letales. Entendemos que reducir las operaciones no reduce la violencia estatal”.
En respuesta, la Policía Civil atribuyó el aumento a la plena reanudación de las actividades policiales tras las restricciones impuestas durante la pandemia y la reciente creación de comisarías especializadas en la Baixada Fluminense.
Según la corporación, el objetivo de estas acciones es cumplir órdenes judiciales, detener a delincuentes y proteger a la población. La Policía Civil afirmó que no están planeando enfrentamientos, sino operativos de policía judicial.
“Cuando hay rendición, hay arresto; cuando hay un ataque con armas de guerra, la respuesta policial se da dentro de los estrictos límites de la ley”, afirma.
La nota también informa que “la concentración de hechos en determinados territorios refleja la presencia de organizaciones criminales fuertemente armadas en esas zonas, y no es un criterio de actuación de la Policía Civil, que actúa con base en inteligencia, investigación y órdenes judiciales, sin distinción de territorio o población”.
Incautaciones de motocicletas
El informe del IDMJRacial también señala el predominio de las incautaciones de motocicletas entre los vehículos retirados de circulación en los operativos. De los vehículos incautados en los cinco años en la Baixada Fluminense, las motocicletas fueron incautadas en el 60% de los casos, seguidas por automóviles (20%), camiones (15%) y furgonetas (5%).
El director ejecutivo del IDMJRacial, Fransergio Goulart, afirma que el crecimiento de las incautaciones de motocicletas pone de relieve cómo la política de seguridad pública afecta a la economía popular.
Sostiene que, en un escenario de uberización intensificada del trabajo, en el que la motocicleta es el principal activo productivo de miles de repartidores, mototaxistas y trabajadores informales, su incautación significa, en la práctica, la suspensión de la capacidad de producir ingresos.
“De esta manera, el control sobre estos vehículos deja de ser sólo una acción administrativa y pasa a formar parte de una dinámica de gestión de la pobreza, generando nuevos mercados y formas de extracción de recursos de poblaciones ya precarias”.
Armas incautadas
El documento señala que, de 2020 a 2025, la incautación de fusiles en operativos representó sólo el 5,5% del total de artefactos recolectados en operativos en la Baixada Fluminense. Entre los artículos más incautados se encuentran pistolas (21%) y radiocomunicadores (19,9%).
La socióloga Kharine Gil critica que “el Estado, para justificar operaciones a gran escala, suele alegar la necesidad de enfrentarse al ‘arsenal de guerra’ en las favelas”.
“Los datos muestran que la incautación de este tipo de armas es ocasional, pues los fusiles aparecieron en apenas el 5,5% de las incautaciones y las ametralladoras en el 0,8%. Lo que predomina son armas de calibre mediano como pistolas y revólveres.
“Estos datos nos hacen reflexionar sobre si la violencia utilizada en los operativos es consistente con la amenaza que el Estado dice enfrentar”, concluyó.
