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La AMOC, la cálida corriente marina del Atlántico, se está desacelerando (y esto no es una buena noticia para el clima de Francia)

A finales de junio, Francia se asfixiaba bajo una cúpula de calor. El 21 de junio, la temperatura media de la superficie del océano rondaba los 21°C, por encima de los récords anteriores. Sin embargo, al sur de Groenlandia, sólo una bolsa de agua resistió el horno global: la “mancha fría” o “punto frío” del Atlántico Norte. Esta paradoja no es un capricho del tiempo. Es incluso el símbolo de un problema que afecta a la AMOC, una corriente submarina. Y su desaceleración podría remodelar el clima europeo.

¿Qué es AMOC? Es el acrónimo en inglés de “Atlantic Meridional Overturning Circulation”. Se refiere a un vasto sistema de corrientes oceánicas, que actúa como una “cinta transportadora”: el agua cálida de los trópicos circula en la superficie hacia el norte, se enfría, cae al fondo del océano y viaja en la otra dirección. Este movimiento ayuda a regular el clima, particularmente en Europa.

Sin embargo, parece que la cinta de correr va frenando. El 8 de abril, un equipo de investigadores publicó en la revista Avances científicos una estimación revisada al alza sobre un debilitamiento de la AMOC: proyecta una pérdida de alrededor del 50% de la fuerza de la corriente para finales de siglo. Preocupante, aunque aún queda por calificar la hipótesis de una parada total. En su sexto informe, el IPCC consideró “muy improbable” un colapso total de la AMOC en el siglo XXI.

El clima de Boston en Europa occidental.

Para Davide Faranda, director de investigación del CNRS en el Instituto Pierre-Simon-Laplace y en la Universidad Paris-Saclay, esta observación sigue en línea con el consenso que surge desde hace varios años. “Observaciones y modelos convergen hacia la misma observación: el AMOC probablemente se ha debilitado desde mediados del siglo XX y debería seguir desacelerándose durante el siglo XXI bajo el efecto del calentamiento global”, señala. Pero cuantificar con precisión esta disminución sigue siendo un desafío. “Las mediciones directas sólo abarcan unos veinte años y las reconstrucciones del pasado todavía contienen incertidumbres”, añade el investigador.

Para Francia, un marcado debilitamiento de la llegada de aguas cálidas no anularía el calentamiento global. Al contrario, podría hacerlo más contrastante. “Los veranos seguirían siendo muy calurosos debido al calentamiento global, mientras que los inviernos podrían volverse ocasionalmente más fríos en determinadas regiones”, explica Davide Faranda. Evoca un clima similar al de Nueva York o Boston, donde conviven veranos calurosos y húmedos con inviernos mucho más severos que en Europa occidental.

Los efectos de la desaceleración de AMOC se anticipan a largo plazo

¿Es este famoso punto frío, frecuentemente señalado, una prueba de la desaceleración? Es “consistente”, responde el investigador, “ya ​​que una circulación más débil transporta menos agua caliente hacia latitudes altas”. Se suma a otras señales compatibles con una desaceleración, sin que ningún evento meteorológico aislado pueda atribuirse directamente a la desaceleración de la AMOC. “Los efectos se manifiestan principalmente en las tendencias climáticas a largo plazo”, especifica Davide Faranda.

Sin embargo, este cambio no tiene nada de inevitable. “Cuanto más limitado es el calentamiento global, más disminuye el riesgo de un debilitamiento significativo o de un posible cambio”, insiste Davide Faranda. Los dos mecanismos que provocan la desaceleración de las corrientes, el calentamiento del océano y la llegada de agua dulce procedente del deshielo de Groenlandia, dependen directamente de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero si se cruzara un punto de no retorno, ciertos cambios serían muy difíciles de revertir durante varios siglos.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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