El gobierno vuelve a explicar por qué no piensa bajar impuestos

Cuarenta céntimos más desde el inicio de la guerra en Oriente Medio. Desde finales de febrero y el inicio de las operaciones estadounidense-israelíes en Irán, los precios en el surtidor se han disparado en todo el mundo. En Francia, el diésel ha superado el listón simbólico de 2,10 euros por litro de media.
Para limitar el impacto económico de este aumento, muchos países han decidido tomar medidas. España ha presentado un amplio plan de 5.000 millones de euros que incluye una reducción del IVA y un descuento de hasta 30 céntimos por litro de combustible en el surtidor. En Italia, un decreto ley redujo el precio del combustible en 25 céntimos por litro. En Portugal se ampliaron y aprobaron medidas similares para reducir los impuestos sobre el combustible.
“Ya no son los medios”
En Francia, el ejecutivo no tiene previsto reducir los impuestos sobre los combustibles, aduciendo la situación de las finanzas públicas. “Hemos hablado mucho de la importancia de mantener este déficit en el 5%. Es un objetivo que debemos mantener”, explicó la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, a France Info este martes por la mañana. Y recordar: “Ya no tenemos medios para hacer lo que sea necesario y la situación no tiene nada que ver con la de 2022-2023”
En 2022, el gobierno puso en marcha un escudo de precios, ampliado hasta 2023, para limitar el aumento de los precios del gas y la electricidad. Todo ello por un coste de “70 mil millones de euros”, recuerda Maud Bregeon. Pero entonces el gas había aumentado “sin comparación con lo que estamos viviendo hoy”, continúa. Al 1 de marzo, el precio del gas aumentó un 5,3%, duplicándose desde 2020.
Medidas de apoyo
Francia pidió el lunes a las refinerías que “incrementen rápidamente” su producción y anunció medidas de “apoyo al flujo de caja” para ciertos sectores en dificultades. “Nuestra posición es clara: debemos apoyar a los sectores económicos porque sería incomprensible que algunos sectores se vieran afectados y debilitados de forma duradera a causa de este momento difícil”, indicó Maud Bregeon.
Estas medidas, que incluyen un “escalonamiento de los plazos fiscales” o incluso un “aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social”, con un plazo de pago “sin tasas ni recargos”, fueron anunciadas para los sectores del transporte y la pesca, lastrado por el gasóleo marino que subió un 60%. Fueron recibidos con “consternación” por los profesionales que pidieron “ayuda con el combustible”.


