La costa norte de Río de Janeiro tiene el 25% de la zona costera en situación inestable

Un proyecto inédito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) analizó cuatro décadas de degradación de suelos en la zona costera del estado de Río de Janeiro e identificó áreas críticas de erosión, deforestación y expansión urbana acelerada en diferentes regiones.
El tramo más crítico es la franja que se extiende entre los municipios de Búzios y São Francisco de Itabapoana, en el norte de Río de Janeiro.. La investigación encontró que más del 25% de las tierras de la región están clasificadas como inestables debido a la deforestación asociada a la ganadería y el cultivo de café.
De los 2.460,85 kilómetros cuadrados (km²) degradados en la zona, 1.916 km² corresponden a zonas inestables consideradas de alta prioridad para la recuperación ambiental.
EL Inventario de Degradación de Suelos en la Zona Costera de Río de Janeiro evaluado alrededor de 22 mil km² entre 1984 y 2024, con base en imágenes satelitales, teledetección y sistemas de información geográfica.
Los análisis abarcaron municipios entre Búzios y São Francisco de Itabapoana, además de Cachoeiras de Macacu, Maricá y ciudades de la Costa Verde, como Itaguaí, Mangaratiba, Angra dos Reis y Paraty.
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Riesgos
Según Mohammad Al Abed, profesor visitante de la UFF y autor de la investigación, la degradación en pendientes pronunciadas aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra y empeora la escorrentía superficial del agua de lluvia.
En la región entre Maricá y Búzios, el avance de la degradación estuvo relacionado con la expansión agrícola y el crecimiento urbano acelerado.
En la Costa Verde, incluidas Angra dos Reis y Paraty, los investigadores observaron erosión en surcos cercanos a las áreas urbanas e inestabilidad del suelo impulsada por el turismo y la apertura de carreteras. La encuesta muestra que la urbanización en la Costa Verde creció un 254% en los 40 años analizados.
“Esto pone en riesgo a comunidades de municipios como Angra dos Reis, donde más del 60% del municipio es susceptible a deslizamientos de tierra”, afirma Mohammad Al Abed.
En Maricá, el 5,88% de las áreas degradadas estuvieron asociadas a incendios y sustitución de vegetación nativa por pastos. Según el estudio, los incendios representaron el 26% de la pérdida de cobertura arbórea registrada en el municipio entre 2001 y 2023.
La investigación advierte que la degradación del suelo también amenaza infraestructuras como carreteras, oleoductos y viviendas, además de aumentar los costos públicos relacionados con la respuesta a los desastres naturales.
El informe también destaca que las lluvias intensas y prolongadas hacen que los suelos sean más susceptibles a la erosión, especialmente cuando se elimina la vegetación.
Los manglares y restingas, que funcionan como barreras naturales contra las tormentas y el avance del mar, también han sufrido pérdidas importantes. Según el estudio, la Costa Verde perdió el 16,3% de las áreas de restinga y el 47,8% de las áreas de humedales durante el período analizado.

