SpaceX se ve obligada a posponer el lanzamiento de su cohete Starship hasta el viernes

Unas semanas antes de su salida a bolsa anunciada para mediados de junio, SpaceX tuvo que posponer el jueves el lanzamiento del nuevo prototipo Starship tras varias interrupciones de la cuenta atrás durante el intento realizado en Texas. La compañía de Elon Musk planea ahora un nuevo intento el viernes, mientras que este duodécimo vuelo de prueba se considera un paso importante para el desarrollo de su cohete gigante.
Según el portavoz de SpaceX, Dan Huot, los equipos técnicos no lograron resolver a tiempo varias anomalías detectadas justo antes del despegue. “Nuevo cohete, nueva plataforma de lanzamiento: aprendemos mucho sobre estos sistemas cuando los usamos por primera vez, y simplemente no podemos resolver todos estos problemas en los últimos segundos antes del lanzamiento”, dijo durante la transmisión del evento en las redes sociales.
Muchos intentos han sido fracasos.
Con 124 metros de altura, esta nueva versión de Starship es ligeramente más grande que la anterior y debería permitir a SpaceX demostrar varias mejoras técnicas después de siete meses sin lanzamiento. La compañía no prevé esta vez recuperar la primera etapa del lanzador, que deberá volver a caer en aguas del Golfo de México tras la separación de las dos etapas.
La etapa superior deberá seguir una trayectoria suborbital antes de aterrizar en el Océano Índico después de aproximadamente 65 minutos de misión. El vuelo debería permitir también el despliegue de 20 satélites ficticios y dos satélites Starlink equipados con cámaras destinadas a analizar el comportamiento del escudo térmico. Las pruebas anteriores de Starship han tenido resultados mixtos, con varias misiones marcadas por explosiones en vuelo o durante pruebas en tierra.
Un lanzamiento estratégico para las misiones de la NASA
El lanzamiento se produce en un contexto estratégico para la NASA, que planea utilizar una versión modificada de Starship como módulo de aterrizaje como parte del programa Artemis. Estados Unidos quiere mantener su liderazgo frente a China, que también aspira a enviar astronautas a la Luna de aquí a 2030. La NASA planea una misión sin alunizaje en 2027 antes del regreso de los astronautas a la superficie lunar en 2028.
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Para Scott Hubbard, exdirector de un centro de investigación de la NASA, lo que está en juego en el desarrollo de Starship es “enorme”. “El gobierno tomó la decisión de aliarse con actores privados para traer de regreso a los humanos (a la Luna), y ahora esta gente tiene que estar a la altura de las circunstancias”, afirmó. El reabastecimiento de combustible en órbita sigue siendo uno de los principales desafíos técnicos del programa. “Esperemos que tengan éxito”, añadió Scott Hubbard, refiriéndose a un “importante desafío técnico”.

