Fondo de Garantía de Estudios Agrarios para deudas rurales

El equipo económico estudia la creación de un Fondo de Garantía para la agroindustria ante el aumento de las pérdidas provocadas por fenómenos climáticos extremos y la escalada del endeudamiento rural.
La propuesta fue confirmada este miércoles 20 por el ministro de Hacienda, Darío Durigan, luego de una reunión con senadores, diputados y representantes de movimientos agrarios para discutir el proyecto de renegociación de las deudas del sector.
“Ya hemos señalado que trabajaremos en esto. La idea es que en los próximos días tengamos un texto final”, dijo Durigan en una conferencia de prensa en el Ministerio de Finanzas.
Según él, el modelo en discusión debería involucrar al gobierno federal, a los bancos y también a los productores rurales, en menor escala.
Nuevo mecanismo
El fondo es parte de un paquete más amplio de medidas destinadas a financiar y renegociar las deudas de las agroindustrias. Según Durigan, El fondo operaría en la misma línea que el Fondo de Garantía de Crédito (FGC), que cubre parcialmente las pérdidas de los inversores víctimas de la quiebra de las instituciones financieras.
Este fondo, informó el ministro, contaría con recursos del gobierno, de instituciones financieras y de los propios agricultores.
La presencia de recursos públicos sería una diferencia con relación al FGC, que sólo recibe aportes de instituciones financieras.
Período de gracia y fecha límite más largos
El punto principal del proyecto es la creación de una línea de crédito especial para renegociar pasivos rurales. utilizando recursos del Fondo Social del Presal y otros fondos supervisados por el Tesoro.
El texto prevé condiciones diferentes para los productores, con un plazo de hasta diez años para pagar las deudas y un período de gracia de dos años para iniciar el pago. Según Durigan, hubo acuerdo con los senadores sobre estos puntos.
“El debate ahora gira en torno a los mejores criterios marco. Uno de los criterios del Tesoro es que se identifique una pérdida real por parte del agricultor”, afirmó el ministro.
Originalmente, el gobierno pretendía dar un período de gracia de un año para comenzar a pagar las deudas y otorgar un período de hasta seis años para pagar las cuotas después de la renegociación. Según Durigan, el Tesoro aceptó ceder en estos dos puntos tras la reunión del miércoles.
Criterios y acceso
El equipo económico quiere limitar el acceso a los programas de renegociación a los productores efectivamente afectados por pérdidas climáticas o crisis económicas. La intención es evitar que el beneficio se utilice indiscriminadamente.
El relator del proyecto en el Senado, Renan Calheiros (MDB-AL), defendió la necesidad de construir una solución estructural para la deuda del sector rural. Según él, los problemas que enfrentan los productores ya no son específicos.
“La deuda rural es hoy una cuestión estructural de la economía agrícola brasileña. Necesitamos preservar la producción, la oferta y el empleo en el sector”, afirmó el senador tras la reunión.
Presión climática
El avance de la propuesta se da en medio del aumento de pérdidas provocadas por prolongadas sequías, inundaciones y severas fluctuaciones climáticas que han afectado a diferentes regiones productoras en los últimos años.
En debates en el Senado, parlamentarios vinculados a la bancada ruralista argumentaron que las sucesivas malas cosechas agravaron las dificultades para pagar las operaciones de crédito rural previamente contratadas.
El nuevo fondo de garantía se trata como un intento de crear un mecanismo de protección financiera permanente para el sector frente a la intensificación de los riesgos climáticos.
Impacto multimillonario
A pesar del apoyo político del grupo ruralista, la propuesta enfrenta resistencia dentro del equipo económico debido al potencial impacto fiscal.
Las estimaciones discutidas en el Congreso indican que el volumen de deuda rural involucrada podría alcanzar alrededor de R$ 180 mil millones. Los recursos inicialmente previstos incluyen hasta R$ 30 mil millones del Fondo Social del Presal, además de otras fuentes públicas de financiamiento.
La votación del proyecto en la Comisión de Asuntos Económicos (CAE) del Senado fue pospuesta tras una solicitud del Ministerio de Hacienda de más tiempo de negociación sobre puntos considerados sensibles en el texto.
Después de la reunión del miércoles, Calheiros y la senadora Tereza Cristina (PP-MS), que también participó en las renegociaciones, dijeron que se rehacerán los cálculos del impacto fiscal.

