“Un goce sádico unilateral”… El peritaje psicológico de los acusados en el centro del proceso por la terrible experiencia de Laëtitia R.

De nuestro corresponsal especial en Digne-les-Bains,
Una inmersión en el horror y las profundidades de la psique del acusado. En el tercer día del proceso penal que juzga a Guillaume Bucci en Digne-les-Bains (Alpes de Alta Provenza) por actos de violación agravada, actos de tortura, barbarie y proxenetismo contra su expareja, Laëtitia R., cometidos entre 2015 y 2022, el tribunal investigó la personalidad y la psicología del acusado y de la víctima.
En la introducción, el experto psiquiatra Pierre Stehle repasó el viaje más que accidentado de Laëtitia, víctima de una violación incestuosa durante su infancia, seguida de intentos de suicidio en la adolescencia y, más tarde, de la negación del embarazo, un signo de “una capacidad mental de disociación de la realidad”.
“No hay patología que favorezca la confabulación” en la víctima
El médico psiquiatra y sexólogo, que habló con los dos protagonistas, combina así sus análisis con las declaraciones de Laëtitia, que a pesar de la pesadez de sus tratamientos farmacológicos renovó un intento de suicidio en enero de 2024. “Fue demasiado, me dije a mí mismo que nunca lo superaría”, indicó entonces la denunciante.
La psiquiatra observa en ella “ansiedad masiva, reflexiones ansiosas, ataques de ansiedad una vez a la semana, flashbacks de felaciones en las zonas de descanso de las autopistas. Sabe que hizo cosas con animales, continúa el psiquiatra, pero no lo recuerda. Esto desvirtúa la defensa de la acusada, que asegura que Laëtitia miente y que estas prácticas fueron consentidas. Laëtitia “no tiene ninguna patología que favorezca la confabulación”. Su culpa infundada, sus reminiscencias olfativas y su capacidad para describir elementos de trauma sexual atestiguan recuerdos precisos y la autenticidad de su discurso”, añade el experto médico.
El acusado “tiene una personalidad dominante y perversa”
Sentado en el palco, Guillaume Bucci escucha atentamente las palabras del psiquiatra, se rasca la punta del bigote, baja un momento la cabeza y luego la levanta. “El señor Bucci tiene una personalidad dominante y perversa”, afirma el doctor Pierre Stehle, que continúa: “En este caso, el dominio del señor Bucci es total. No percibe los límites de Laëtitia R. Está en una proyección sádica, tiene un enfoque totalitario de la dominación y un disfrute sádico unilateral.
“Su dominación va más allá del marco de la sexualidad hacia la dominación total, el tatuaje [réalisé en salon, sur le bas-ventre, et au propos dégradant] Es un ejemplo”, detalla el perito a quien el tribunal pidió regresar en la tarde de este miércoles, por falta de tiempo al mediodía.
Mecanismo de agarre
Además, el psiquiatra describió el mecanismo de control con evocadora precisión, ya que las palabras del experto hacen eco de intercambios de mensajes, testimonios y comentarios relatados. Esto suele ir acompañado de mensajes como “sin mí no eres nada”, “te salvaré”, “no eres más que una mierda”, explica el experto, antes de ampliar su análisis:
“ La mayoría de las veces quien implementa el control lo hace por sus propias fallas, lo que no quiere decir que no sea consciente cuando ejerce la violencia. A partir de ahí, puede disculparse, decir “lo siento”, “no debería haberlo hecho” y empezar de nuevo. »
Un “proceso muy complejo de ida y vuelta entre estimulación y ausencia de estimulación”, mientras que para “la persona que está sujeta a la influencia, es la ansiedad de la nada”.
La atención del tribunal captada por un detalle genealógico
“Defectos” que la psicóloga encargada de evaluar al acusado notó en número durante su testimonio por videoconferencia. Así, observó en Guillaume Bucci “una personalidad ansiosa”, “una falta de confianza en sí mismo” y una “innegable lesión narcisista”, señalando “un comportamiento desviado y transgresor” y una “cierta característica psicopática” pero “incompleta” debido, en particular, a su buena integración social.
Al “innegable daño narcisista”, según la psicóloga, se suma “una construcción inacabada de la propia identidad” y “la dificultad para tener un modelo paterno estable y adaptado”. Una presentación que llamó especialmente la atención del tribunal, ya que Guillaume Bucci, aunque creció con un padre militar, nunca conoció a su padre biológico. Una realidad que le fue revelada a los 37 años pero que el imputado nunca menciona a sus interlocutores encargados de evaluarlo.
Ante estos defectos y heridas, Guillaume Bucci “podría haber buscado abolir el principio de realidad, a través del principio de placer”, comenta el psicólogo, que asegura sin embargo que el acusado, que no reconoce la violencia, tiene “una relación coherente con la realidad”.
Está previsto que el juicio dure toda la semana y se espera un veredicto este viernes, ya que el acusado se enfrenta a cadena perpetua. Pero dado el retraso acumulado por la audiencia, ésta no podría tener lugar hasta principios de la próxima semana.

