Granja detalla cuenta y mantiene costo de R$ 140 mil millones con renegociación agrícola

El Ministerio de Hacienda detalló los cálculos que sustentan el impacto fiscal estimado del proyecto de ley que crea un programa de renegociación de la deuda rural (PL 5.122/2023). En una nota enviada al informe, el equipo económico mantuvo el costo para la Unión, que podría alcanzar R$ 139,8 mil millones en los 13 años previstos de funcionamiento, con R$ 22,4 mil millones ya en 2027.
Pero esta vez, los técnicos señalaron que el valor real podría ser aún mayor debido a una serie de “puntos ciegos” y pasivos incluidos en el texto aprobado por el Senado.
Entre los argumentos están: la fuente de recursos, cuyo costo es la Tasa Selic, que si bien no impacta el superávit primario, genera costos de intereses para la Unión; interés sobre la propuesta más diferencial de un promedio de 4,0% anual; y la inexactitud en el valor de determinadas deudas.
Para calcular el impacto de la medida, el equipo económico consideró recursos gratuitos de las instituciones financieras y del Fondo Social, ambos remunerados en base a la tasa Selic y sujetos a equiparación de intereses.
Las cifras fueron presentadas después de que técnicos y parlamentarios involucrados en la preparación de la propuesta argumentaran que el universo efectivamente elegible para la renegociación sería cercano a los 100 mil millones de reales y que el costo inicial de la equiparación de intereses rondaría los 5 mil millones de reales.
El grupo también cuestionó el impacto de R$ 140 mil millones en las arcas públicas calculado por el Tesoro, afirmando que, a pesar de comprender las premisas que llevaron a ese cálculo, la cifra estaría sobreestimada. Para ellos, el valor de las bonificaciones de intereses en 13 años sería de R$ 65 mil millones.
Rebatiendo el argumento de los técnicos del Congreso, Hacienda señala que la proyección también incorpora una trayectoria descendente del tipo de interés básico en los próximos años, partiendo del 13,5% en 2027 y alcanzando el 9% entre 2033 y 2039.
La tasa Selic estimada por el Tesoro es:
- 13,5% en 2027
- 11,0% en 2028
- 10,0% en 2029 y 2030
- 9,5% en 2031 y 2032
- 9,0% de 2033 a 2039.
Las simulaciones consideran también un interés del 3,5% anual para los agricultores familiares, del 5,5% para los medianos productores y del 7,5% -aprobado en el proyecto y diferente a las cifras ofrecidas por el ministerio, que oscilaban entre el 6% y el 12%- para otros productores y cooperativas, además de un diferencial del 4% anual para las instituciones financieras.
“Con base en el volumen de recursos para la nueva línea de crédito de 200 mil millones de reales y los supuestos anteriores, el costo total para la Unión, con impacto en el superávit primario debido a la equiparación de intereses y cargas, podría alcanzar 139,8 mil millones de reales en 13 años, con 22,4 mil millones de reales en 2027”, dice la nota.
Según la nota del Tesoro, la principal divergencia entre los dos grupos es el tamaño de la cartera considerada elegible para la clasificación y el coste de la financiación de compensación.
Mientras los defensores del proyecto trabajan con un potencial cercano a los 100 mil millones de reales en operaciones susceptibles de renegociación, el Tesoro afirma haber considerado hasta 200 mil millones de reales en deudas que podrían incluirse en la nueva línea de crédito.
Según el equipo económico, este valor fue definido con base en un universo conocido de R$ 247 mil millones en operaciones ya identificadas en el sistema financiero.
De ese total, R$ 120 mil millones corresponden a operaciones de crédito rural consideradas estresadas, incluidos contratos en mora y renegociados.
Otros R$ 47 mil millones están relacionados con la MP (Medida Provisional) 1314/2025 y otros R$ 80 mil millones se refieren a cuotas de financiamiento de inversiones con vencimiento entre julio de 2026 y diciembre de 2027.
Aún así, Hacienda afirma que una parte relevante de las operaciones potencialmente logradas por el proyecto ni siquiera podrían medirse.
Entre los pasivos no contabilizados se encuentran CPR (Notas de Producto Rural), préstamos utilizados para liquidar operaciones rurales anteriores, operaciones con cooperativas, garantías honradas con recursos del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y fondos constitucionales, además de descuentos incluidos por el Senado para antiguos contratos del FNE (Fondo de Financiamiento Constitucional del Nordeste) y del FNO (Fondo de Financiamiento Constitucional del Norte).
“No fue posible aumentar el valor de las deudas relativas a los CPR emitidos por los productores rurales a favor de instituciones financieras, cooperativas de producción, proveedores de insumos o compradores de producción”, informó el ministerio.
Por este motivo, el equipo económico sostiene que el volumen total de operaciones potencialmente calificadas podría superar los R$ 300 mil millones.
“Aunque el valor total de las deudas calificadas puede superar los R$ 300 mil millones, ya que no todos los productores rurales titulares de estas deudas cumplirán el criterio de pérdidas superiores al 30% de los ingresos de la actividad financiada en dos o más cosechas entre 2019 y 2025, se consideraron hasta R$ 200 mil millones como deudas que podrían clasificarse en la nueva línea de crédito”, afirmó el ministerio.
La divergencia ayuda a explicar la distancia entre los cálculos presentados por el gobierno y quienes formulan la propuesta.
El argumento de los defensores del proyecto se basa en los filtros incluidos durante las negociaciones con el propio equipo económico que, según ellos, reducen significativamente el alcance del programa.
Según técnicos del Congreso, sólo una parte de la cartera problemática podría cumplir simultáneamente con los requisitos establecidos en el texto, como acreditar pérdidas en al menos dos cosechas entre 2019 y 2025 y una reducción mínima del 30% en los ingresos esperados.
Otro punto de desacuerdo tiene que ver con el costo financiero de los recursos utilizados para facilitar la renegociación.
Quienes proponen la propuesta argumentan que parte de las operaciones podrían utilizar fuentes que no requieran igualación directa del Tesoro Nacional, reduciendo el impacto fiscal del programa.
Hacienda, en cambio, afirma que incluso los recursos del Fondo Social tienen un coste para la Unión.
“Los recursos del FS (Fondo Social) cuestan la Tasa Selic, que, aunque no impacta el superávit primario, genera costos de intereses para la Unión”, destacó el ministerio.



