El País

Las ‘prometedoras’ provincias del interior de Milei también afectadas por la crisis laboral y el cierre de empresas

La hoja de ruta del gobierno nacional se basa en el despegue de sectores que extraen recursos naturales para impulsar la economía real. En las oficinas gubernamentales predomina la premisa de que el dinamismo de los sectores energético y minero argentino producirá un efecto de goteo capaz de transferir inversiones y población a nuevos centros productivos, estabilizando las variables macroeconómicas.

Pero lejos del diagnóstico que limita la crisis productiva al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la destrucción de empresas y empleos registrados golpea también a las provincias del interior, incluidas las alguna vez exhibidas por la Casa Rosada como regiones “prometedoras” para su modelo económico.

Casi dos tercios de los departamentos del país (318 de un total de 498) reportan pérdidas de empleo entre el período septiembre de 2023 y septiembre de 2025, según un nuevo análisis del think tank CETyD (Centro de Estudios de la Educación, el Trabajo y el Desarrollo).

Si bien se crearon 38.000 puestos de trabajo en 176 departamentos durante el período, esa cifra no compensó los 183.000 puestos de trabajo perdidos en otros lugares.

Menos empleos, más cierres

Jurisdicciones previamente presentadas como beneficiarias del modelo Milei también están mostrando caídas. Neuquén y Río Negro fueron las únicas dos provincias que lograron crear empleos registrados en el sector privado y remunerados.

Un análisis numérico de la región de Vaca Muerta muestra que más de la mitad de los departamentos de Neuquén sufrieron una pérdida neta de empleos. El crecimiento se centró en el departamento de Confluencia, que proporcionó 7.551 puestos de trabajo (un aumento del ocho por ciento), compensando la retracción en el resto de la provincia.
Este escenario se repite al medir la demografía corporativa. El Monitor Mensual de Empresas La revista, publicada por la organización Fundar, detalla un nivel de cierres de empresas que abarca todo el interior del país.

Según la encuesta, desde que asumió este gobierno a fines de 2023, las tres provincias con más unidades productivas cerradas fueron La Rioja, Catamarca y Chaco.

El caso de Catamarca rompe con las proyecciones: a pesar de su litio (señalado por el gobierno como clave para atraer inversiones), el distrito lidera los peores índices de supervivencia empresarial. En el último mes de la encuesta, sólo tres provincias mostraron crecimiento en su listado de empresas, encabezadas por Formosa.

El efecto ‘goteo’

El actual equipo económico argentino defiende el impacto territorial de estas inversiones. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, precisó la proyección demográfica al asegurar que “Neuquén tendrá una población de 1,5 millones en los próximos 30 años”, apuntando a la apertura de la economía con la llegada de capitales.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, también defiende la exportación de productos primarios y confronta a analistas que advierten contra la fragmentación macroeconómica.

“Esto me llama la atención porque incluso he escuchado a algunos economistas decir: ‘Sí, el crecimiento tiene que ser para todos, no sólo para Vaca Muerta y los mineros y ya’. No entienden toda la interrelación de cada uno de estos sectores con el resto de la economía”, afirmó el funcionario.

Para el segundo al mando del Ministerio de Economía, las divisas que ingresan por estos rubros actuarán como motor de un ciclo de recuperación.

“No seremos un país con unos pocos mineros y unos cuantos tipos trabajando en petróleo. Seremos un país de ingenieros, profesores, técnicos y contadores. Toda esta riqueza elevará los ingresos de todo el país”, pronosticó Daza.
Según su perspectiva, las exportaciones garantizarán la estabilidad del tipo de cambio, forzarán a la baja las tasas de interés y aprovecharán la expansión del crédito para reactivar diferentes ramas productivas.

“Entras en un círculo virtuoso, eso es lo que pasó en el resto del mundo. Cuando haces las cosas mal terminamos todos en el mismo lugar; cuando haces las cosas bien, todos avanzamos en la misma dirección. No hay razón para que la Argentina sea diferente”, indicó.


Sangrado laboral en Norte Grande

El maltrecho tejido productivo tiene sus asteriscos en el Norte Grande, el Noroeste y el Nordeste, donde los datos cuestionan la hipótesis de un interior cobijado por las economías regionales. Desde el cambio de gobierno, el colapso empresarial estuvo encabezado por Chaco, La Rioja y Catamarca, las tres provincias con mayor destrucción de unidades productivas a nivel nacional.

La hemorragia de empresas cerradas no perdona a nadie en el resto de la región, arrastrando hacia abajo el registro de empresas en Jujuy (-4,79 por ciento), Salta (-4,03 por ciento) y Tucumán (-2,77 por ciento).

En el ámbito laboral, la dinámica de estas provincias refleja una enorme disparidad interna que no compensa los números rojos generales. El mapa de empleo muestra que, si bien algunas microrregiones han experimentado un repunte estadístico –como el departamento de El Carmen en Jujuy (con la creación de 1.572 empleos) o Yerba Buena en Tucumán (1.493 nuevos empleos)–, la mayoría de los distritos del norte han profundizado la expulsión de trabajadores del empleo formal en el sector privado.

Sin el motor de las obras públicas nacionales y con una demanda de consumo masivo deprimida, la absorción de mano de obra en el norte de Argentina se reduce a enclaves aislados que no mueven la aguja provincial.

Economías regionales cerradas

Dentro del sector industrial se ha registrado una caída sostenida de la actividad de las economías regionales. El informe de Fundar enumera varios casos de las últimas semanas que ilustran la caída de la producción.

En la provincia de Entre Ríos, una planta de Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola de Argentina, ha sido paralizada indefinidamente, poniendo en riesgo 950 puestos de trabajo después del cierre de otra planta en la provincia.

En Santa Fe, los fabricantes de autopartes Adient cerraron su fábrica en Pueblo Esther, afectando a 70 trabajadores, y en lugar de eso importaron sus sillas de auto desde Brasil. Citroën ha dejado de producir automóviles en este país para concentrarse regionalmente en sus plantas de Brasil y Uruguay.

La caída de la demanda de los consumidores deprime los circuitos locales. En La Rioja, la empresa textil Mazalosa -fabricante de marcas como Portsaid y Desiderata- ha cerrado su planta en el Polígono Industrial, dejando a 20 trabajadores sin empleo.

Los recortes también afectaron a la siderúrgica Leval SA en San Nicolás con 52 trabajadores despedidos, así como a firmas multinacionales como la británica Welding Alloys y la alemana de agroquímicos Helm, que suspendió sus operaciones locales.

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Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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