El presidente boliviano Paz dice que los ‘narcoterroristas’ están detrás de las devastadoras protestas

El asediado presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, señaló el lunes que se está agotando la paciencia ante las protestas que han paralizado el país, acercándose a promulgar un estado de emergencia que permitiría a los militares intervenir.
Durante semanas, los manifestantes han marchado y levantado barricadas, lo que ha llevado a Bolivia casi a la paralización, elevando los precios de los alimentos y el combustible y provocando escasez de productos básicos.
La policía antidisturbios ha lanzado gases lacrimógenos en un intento de despejar los bloqueos, pero se ha visto obligada a retirarse bajo disparos que han herido a varios agentes.
Los manifestantes arrojaron piedras y quemaron neumáticos y al menos 14 civiles también resultaron heridos, dijo la Defensoría del Pueblo.
Los manifestantes exigen que el incipiente gobierno conservador del presidente Paz, respaldado por Estados Unidos, afronte una profunda crisis económica, mientras que otros han exigido que dimita.
Ampliando su retórica el lunes, Paz culpó a los “narcoterroristas” por los disturbios y advirtió que “sus días están contados”.
El domingo, la legislatura aprobó una nueva ley que allanaba el camino para que Paz declarara un estado de emergencia que autorizaría el despliegue militar para reprimir el movimiento y eliminar los bloqueos.
Paz ha sugerido que el ex presidente Evo Morales y sus partidarios de los cultivos de coca están impulsando protestas para desestabilizar su gobierno, la primera administración conservadora de Bolivia en dos décadas.
“Nuestra seguridad se pone en riesgo cuando el narcoterrorismo y las prioridades de ciertos actores no están alineados con nuestra democracia, nuestra constitución”, dijo Paz en el acto de firma de la nueva ley sobre estados de emergencia.
“Ponen sus propios intereses por encima de los de la sociedad boliviana”.
Ondeando banderas blancas y cantando “Paz para La Paz”, cientos de bolivianos marcharon el lunes por el centro de la ciudad exigiendo el fin de los bloqueos de carreteras.
“Ya no podemos soportar el hambre de la gente, cuyas cestas de alimentos están vacías”, dijo a la Ninoska Díaz, una vendedora que abandonó su puesto en el mercado para sumarse a la marcha.
Paz escribió el domingo en X que la capital, La Paz, y la segunda ciudad, El Alto, “aún enfrentan tiempos difíciles, pero también se comienzan a lograr avances concretos”, incluso en la distribución de combustible.
Paz, partidario de las empresas, asumió el cargo en noviembre prometiendo resolver la peor crisis económica del país en décadas, pero sus impopulares reformas económicas y su falta de respuesta a las demandas sociales han despertado la ira pública.
Morales, que se esconde de los cargos relacionados con su relación con un adolescente con quien supuestamente tuvo un hijo, está acusado de fomentar los disturbios.
El viernes, la nueva alianza Escudo de las Américas del presidente estadounidense Donald Trump –una coalición anticártel que incluye administraciones pro estadounidenses en Argentina, Bolivia y Chile, entre otros países– dio a Paz su respaldo inequívoco.
– TIEMPOS/



