Los impuestos presionan a la industria del automóvil para la transición energética

La industria automotriz brasileña enfrenta una creciente presión fiscal que está acelerando la transición hacia los vehículos eléctricos en el país.
Frente al elevado Impuesto Selectivo, conocido como “impuesto al pecado”, que se aplicará a los automóviles fabricados en el extranjero e importados a Brasil, Anfavea (Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores) debate internamente formas de mitigar esos impuestos.
Esto es lo que revela el columnista Jorge Moraesque estrenó el cuadro CNNTurboen CNN Prime Time, este miércoles por la noche (15).
Según información exclusiva, entre bastidores en Anfavea se debate cómo abordar la tributación de los vehículos fabricados en Argentina y traídos a Brasil. Pese al acuerdo del Mercosur, teóricamente estos automóviles no estarán exentos del impuesto selectivo a partir de enero, una vez finalizado el período del IPI verde, que finaliza el 31 de diciembre de 2026.
“Lo que pasa es que hay una corriente que pide que esto se analice de alguna manera, y otra que dice ‘no toquemos un tema que ya está terminado'”, explica Jorge Moraes, especialista en el mercado automotriz.
Esta discusión se produce mientras el impuesto selectivo también prevé impuestos sobre todos los automóviles importados, lo que dificulta cualquier excepción.
Crece infraestructura para autos eléctricos en Brasil
Con la llegada de casi 800.000 coches eléctricos a Brasil, las estaciones de carga aprovechan la oportunidad para crear nuevos espacios para quienes necesitan esperar a que se cargue el vehículo. En São Paulo, donde se concentra el 30% de la flota de tranvías del país, ya existen 2.500 puntos de carga, algunos de los cuales ofrecen servicios adicionales como café, espacios para reuniones e incluso equipos para hacer ejercicio físico.
Las estaciones de carga ultrarrápida permiten a los clientes cargar sus vehículos en alrededor de 40 a 50 minutos hasta el 80% de la capacidad de la batería. Sin embargo, Brasil todavía está por detrás de Europa en este sentido, donde hay estaciones de carga más estructuradas que ofrecen salones con condiciones de trabajo y seguridad para los usuarios.
“En Alemania, en la región de Nuremberg, las personas que aparcan sus coches de una determinada marca están exentas porque forman parte de un club o asociación, mientras que los propietarios de otras marcas pueden pagar para tener acceso a un co-work o una sala de bienestar mucho más estructurada”, comenta Jorge Moraes.
Soluciones domésticas y retos de la movilidad eléctrica
Para los propietarios de vehículos eléctricos, la carga en casa es una opción importante. Los cargadores residenciales, conocidos como cajas de pared, permiten al conductor recargar el vehículo durante la noche, tardando un promedio de 6 a 8 horas en cargarse por completo.
“Es importante tener una estación en este sentido, porque cuando tienes acceso a un coche híbrido o eléctrico, es importante tener la opción del punto A al punto B, una estación de carga para darte tranquilidad”, explica el experto.
Para quienes están en la carretera, los coches eléctricos cuentan con sistemas que alertan cuando la batería está baja, permitiendo al conductor localizar puntos de carga a través del centro multimedia del vehículo. Además, todos los coches eléctricos vienen equipados con cargadores portátiles para emergencias, aunque estos son más lentos y ofrecen sólo entre 2,5 y 3,5 kWh de carga.



