Las personas mayores que juegan al tenis son tan ágiles como los jóvenes, revela un estudio

Las personas mayores que juegan al tenis pueden reaccionar a los estímulos tan rápidamente como los jóvenes sedentarios. Los beneficios de la práctica, según un estudio del Laboratorio de Motricidad Humana de la Pontificia Universidad Católica de Paraná (PUCPR), demuestra que el deporte también mejora la postura y el tono muscular.
Para llegar a los resultados, los investigadores compararon un grupo de voluntarios con una edad media de 23 años que no practicaban actividad física regular desde hacía más de un año con personas mayores de 65 años que practicaban tenis desde hacía más de dos años, tres veces por semana, durante al menos una hora.
Cada uno era sometido a impulsos de luz controlados mediante una correa colocada en la cadera que provocaba que la persona perdiera el equilibrio. Con la ayuda de una plataforma de fuerza y electrodos, los investigadores midieron cuántas milésimas de segundo tardaban los músculos en reaccionar, cuánto se movía su cuerpo y a qué velocidad.
Con estos datos se pudo determinar si el individuo recuperó el equilibrio a través de una acción refleja, es decir, que al principio no es consciente y en la que el sistema nervioso genera un patrón llamado respuesta postural automática, o voluntaria, que tarda más en ocurrir, ya que el individuo primero necesita darse cuenta de que algo anda mal y luego pensar qué hacer.
El análisis dejó claro que los tenistas de edad avanzada tenían el mismo tiempo de respuesta que los jóvenes, lo que significa que todos reaccionaban a las alteraciones del equilibrio en menos de 200 milisegundos, lo que caracteriza una reacción automática.
“No comparamos a los practicantes ancianos con los no practicantes, ya que estaría claro que los practicantes serían mejores, pero los comparamos con jóvenes sedentarios para analizar si los tenistas mantendrían la respuesta postural automática de su juventud, y la respuesta fue positiva”, dice Eduardo Mendonça Scheeren, profesor del Programa de Posgrado en Tecnología de la Salud de la PUCPR y coordinador del estudio.
Según Scheeren, esto se debe a que los voluntarios aficionados a este deporte entrenan con tanta frecuencia el desequilibrio durante el ejercicio que compensan el deterioro fisiológico natural con el paso de los años con un aumento del tono muscular. “Cuando comparamos la magnitud de la contracción muscular, observamos que las personas mayores contraían sus músculos posturales con mayor intensidad que los jóvenes gracias a una adaptación desarrollada por su cuerpo para mantener el equilibrio, y por eso eran capaces de reaccionar tan bien ante la inestabilidad”, explica.
Además, el tenis hace que el jugador se centre en la pelota, y no en el equilibrio, manteniendo activo en todo momento el sistema automático de respuesta postural. Y esto es especialmente importante en esta etapa de la vida. “Con el retraso en reaccionar ante la caída del cuerpo debido a la aceleración de la gravedad, incluso si la persona logra dar un paso para recuperar el equilibrio, el impacto ya es bastante alto, por lo que no hay fuerza para mantener la pierna firme”, explica Scheeren.
Este deporte también puede resultar beneficioso para las personas mayores mejorando el control postural y la estabilidad. “Estas habilidades son esenciales para prevenir caídas, ya que [o tênis] implica muchos movimientos laterales, hacia adelante y hacia atrás, y esto resulta en respuestas posturales adaptadas que pueden mejorar la estabilidad”, agrega el profesional de educación física Brendo Faria Martins, especialista en fisiología del ejercicio del Espacio Einstein de Deportes y Rehabilitación, en el Hospital Israelita Albert Einstein.
Pero, para obtener verdaderamente los beneficios del tenis, es importante mantener una práctica regular, con al menos dos sesiones por semana. “Y, como ocurre con cualquier programa de ejercicio para personas mayores, es importante que se adapte a las capacidades individuales y a las condiciones de salud”, subraya Martins.
Se recomienda que personas con problemas articulares, musculoesqueléticos o cardiovasculares consulten con un profesional sanitario antes de empezar a jugar. “La modalidad puede provocar lesiones en codos, hombros y caderas. Y es importante tener claro que el dolor siempre es un indicio de que algo no va bien y que es importante consultar a un especialista”, añade Scheeren. El seguimiento de un profesional de educación física cualificado minimiza el riesgo de lesionarse.



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