Últimas

“Siempre le creí”… El contundente testimonio de la amiga de Laëtitia R., que denunció los hechos a la policía

De nuestro corresponsal especial en Digne-les-Bains,

Un primer testimonio impactante en este juicio, como una inmersión en el horror que sufre Laëtitia R., que acusa a su excompañero y padre de uno de sus hijos, Guillaume Bucci, de 51 años, de haberla violado, torturado y prostituido durante siete años, entre otras prácticas indescriptibles.

Son las 7 p.m. este lunes en el Tribunal de lo Penal de Digne-les-Bains (Alpes de Alta Provenza) cuando sube al estrado Ophélie, una amiga de Laëtitia, sin la cual este juicio sin duda no se llevaría a cabo. Las dos jóvenes se conocieron en 2012. “Laëtitia era una persona normal y feliz cuando conoció a Guillaume en 2015. De una relación clásica al principio, evolucionó hacia cosas especiales, luego perdimos el contacto poco después”, presenta Ophélie, que acaba reconectándose en 2022 con su amiga, enviándole un sencillo mensaje.

“Lo vi apagarse”

“Nos llamamos unos días después y ella mencionó que Guillaume había intentado estrangularla por la noche y que tenía marcas en el cuello. Me dije que corría un gran peligro”. Las dos jóvenes continúan entonces su relación telefónica: los hechos mencionados por Laëtitia son cada vez más espantosos.

“Una vez hablé con ella por teléfono y me dijo: ‘Estoy en el armario, fue Guillaume quien me lo pidió. Quiere que beba mi orina. Luego tendrá que borrar esta llamada de su historial”, relata la joven, mientras Laëtitia lucha por contener las lágrimas.

Siguieron confidencias cada vez más abundantes, con envíos de “audios de gritos”, fotos de marcas, “moretones en el cuerpo, pero era enorme, parecía un accidente de moto”. Luego historias que hablan de prostitución forzada bajo amenaza de violencia.

“Estaba vacía de todo. Lo vi desaparecer”, jadea Ophélie, que lucha por continuar con su testimonio. Respira, se queda sin aliento, llora, a veces se hunde en el asiento que le han proporcionado. “Terminé yendo a la policía, a escondidas. No quería preocuparlo, ya tenía miedo de lo que estaba haciendo. Y al día siguiente le dije: ‘Yo hice eso, puedes dejar de hablarme si quieres’. Y Ophélie concluye:

“¿Vamos a creerle? ¿Quién va a creer eso? Podemos ver claramente que rara vez se oye hablar de violencia doméstica. Entonces, con cosas como esta: ¿quién le va a creer? Yo siempre le creí”. »

Con la cabeza gacha, las piernas cruzadas y la barbilla apoyada en una mano, el acusado Guillaume Bucci, que sostiene que todas estas prácticas fueron consensuales, permanece impasible durante todo el proceso. El juicio continúa durante toda la semana y se espera un veredicto el viernes.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior