“No tenemos dinero, pero tenemos talento”, dice director argentino

El cine argentino vive una de las mayores crisis de su historia. Con el agotamiento de la inversión pública, la industria audiovisual se redujo drásticamente, afectando principalmente al “cine de autor”, que incluye películas de autor, de crítica, así como documentales y empujados a plataformas comerciales.
El análisis es del presidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias Cinematográficas, Hernán Findling, quien habló con en la ceremonia de los Premios Platino, en Cancún, México, la semana pasada. En los premios, la película brasileña El agente secreto recibió los principales trofeos.
Wagner Moura en una escena de la película El agente secreto – Prê Photomios Platino Xcaret/Divulgación
En su tercer mandato al frente de la academia, Findling explicó que el escenario crítico del audiovisual argentino deriva del desmantelamiento del sistema de financiación. El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) apoya desde hace años el audiovisual. Sin embargo, con la llegada del gobierno del ultraderechista Javier Milei, la agencia quedó vacía. “El Incaa cortó por completo todo tipo de subvenciones o ayudas”, afirmó el productor. “Ahora, en lugar de filmar 70, 80, 100 películas al año, filmamos 10 o 12”, ejemplificó.
Según Findling, el desmantelamiento “mató” al “cine de autor, cultural, crítico, seña de identidad argentina” y que no tiene atractivo comercial. “Las películas que se están haciendo -y no digo que sean malas- no pueden ser las únicas, ya que, en su mayoría, son contenidos comerciales para plataformas de streaming, Netflix, Amazon y Disney, o para algunas productoras que aún pueden sostenerse con escasos recursos”, subrayó.
Hernán Findling, presidente de la Academia de Cine Argentino – Foto Isabela Vieira/
El presidente de la academia argentina reconoce la importancia de las plataformas en este momento de desinversión, cuando los cineastas han vuelto a “filmar” como lo hacían hace 30 años, los fines de semana, con amigos o a través de crowdfunding (financiación colectiva). Aun así, afirma, el modelo no es sostenible. También considera que los derechos de autor de las producciones pasan a las empresas, circulando menos en la economía local, por ejemplo.
“Esta no es una reseña negativa, las plataformas son un negocio. [e não política pública]. Lo que hoy llamamos industria es gracias a ellas que se hacen grandes producciones, se crean puestos de trabajo, se mantienen los técnicos trabajando, dando visibilidad a los productos, y eso es genial. Sin embargo, reitero, no puede ser la única alternativa para el cine”, analizó.
Otro peligro de poner el cine nacional en manos de las plataformas, añade el profesor Santiago Marino, de la Universidad de Santo André, en Buenos Aires, es permitir que sean ellas las únicas que decidan qué historias se pueden contar.
Al comentar los análisis de Findling, en una entrevista con el especialista en políticas de comunicación advirtió sobre el poder de las plataformas para controlar el audiovisual, decidiendo qué obras estarán disponibles en catálogos o no.
Batalla cultural
Para Findling y representantes del sector audiovisual, el estrangulamiento del sector es parte de una disputa ideológica alimentada por el gobierno argentino. “El gobierno está en una batalla contra aquellos que considera que piensan diferente a él”, afirmó.
“Existe la idea de que quienes trabajan con la cultura piensan políticamente en contra del gobierno”, dijo el presidente de la academia de cine. “Les cuesta entender que el cine no se trata sólo de cultura; se trata de trabajo, de economía”, añadió.
En las cuentas de la asociación, por cada dólar invertido en la industria audiovisual el retorno es de dos o tres más, lo que supone una inversión y no un gasto.
Aún en medio de la crisis, el cine argentino sigue acumulando reconocimiento. En Platino, reconocimiento a las producciones audiovisuales de América Latina, Portugal y España, las series de TV El Eterno Ganó varios trofeos, como el de mejor creador para el director Bruno Stagnaro y el de mejor actor para el reconocido Ricardo Darín. Protagonizada homo argentinoel actor Guillerme Francella recibió un premio a la trayectoria.
“Todos estos premiados fueron capacitados dentro de un sistema que existía gracias al INCAA”, dijo Findling, sobre la agencia, cuyas reglas y financiamiento fueron modificados.
Supervivencia
Con el fin de los apoyos estatales, los cineastas argentinos también comenzaron a buscar coproducciones internacionales, especialmente con países latinoamericanos.
“Este es el camino viable para todo el bloque. A excepción de México, Brasil y Colombia, los demás países viven, por así decirlo, tensiones”, dijo Findling.
En sociedad, Argentina también ha logrado vender y exhibir en el exterior, ya que entre los cambios implementados por Milei están el fin del cupo de pantalla nacional y el cierre de salas mantenidas con subsidios públicos.
Findling dice que, ante el debilitamiento de los organismos nacionales, la Academia de Cine Argentino comenzó a tener un rol más activo y viene negociando espacios con embajadas y festivales. En Málaga, España, dijo, la asociación presentó películas y proyectos. La próxima asociación debería ser con el Festival de Cine de Rotterdam, en los Países Bajos, en 2027. “Estamos negociando la proyección de tres películas”.
“Ahora no tenemos más dinero para dar, lo que tenemos es talento”, garantizó el productor. En las coproducciones, Argentina, explicó, aporta técnicos, actores, actrices, música, postproducción y quien aporta el dinero aporta el resto, explicó.
Pese al escenario, el dirigente evalúa que, al igual que en Brasil, cuando el gobierno de Jair Bolsonaro congeló fondos y avisos, la situación es temporal. “Quizás tarde, pero creo que el cine argentino volverá. Es nuestra identidad”, concluyó.
*El reportero viajó invitado a los Premios Platino Xcaret.



