Viajar en tren a Europa desde Francia es “una pesadilla para los pasajeros”, dice una asociación

Pocos trenes directos, billetes imposibles de rastrear y riesgos de retrasos… Para Réseau Action Climat, que examinó las 31 rutas aéreas más utilizadas entre Francia y Europa y sus alternativas ferroviarias, los resultados son claros.
Viajar dentro del Viejo Continente desde Francia favoreciendo esta opción más ecológica es “una pesadilla” para los viajeros en conexión, denuncia el informe de la asociación, titulado “Viajar en tren por Europa, un dolor de cabeza para los pasajeros”, que enumera los obstáculos encontrados.
Correspondencia arriesgada
En su informe, la asociación señala la falta de trenes directos a Europa. De las 31 conexiones analizadas, sólo nueve son servidas por tren directo y cuatro son imposibles en un día. E incluso en el caso de un viaje directo, la oferta sigue siendo insuficiente para satisfacer la demanda. Sólo dos trenes conectan París y Barcelona al día, señala Réseau Action Climat, lo que supone “8 veces más plazas” ofrecidas por las compañías aéreas que por la SNCF.
Del resto de conexiones, dieciocho requieren al menos una conexión. Una opción que no está exenta de riesgos porque si se pierde, por ejemplo en caso de retraso del primer tren, los pasajeros pueden verse obligados a recomprar un billete. “Una realidad que afecta a más del 70% de los viajes estudiados”, precisa el informe.
La asociación Réseau Action Climat también lamenta la falta de claridad en la aplicación SNCF Connect, que no pone a la venta determinadas entradas. “De los dieciocho viajes de conexión que cuentan con más de un millón de pasajeros aéreos, once nunca son visibles en la aplicación, seis son parcialmente visibles y sólo uno es siempre visible”, se lee en el informe. Además, los precios suelen ser más caros que en otros sitios.
“El gobierno francés y la Comisión Europea deben poner fin a esta situación”, asegura Réseau Action Climat, que pide a las autoridades públicas que obliguen a SNCF Connect a distribuir las principales conexiones de Francia a Europa y ampliar los derechos de los pasajeros “a todas las conexiones ferroviarias que conectan desde Francia”.

