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Limitación de márgenes, enojo de los distribuidores… Actualización sobre un dolor de cabeza para el gobierno

Los precios del combustible están subiendo nuevamente debido a la guerra en Medio Oriente, que está perturbando los mercados y elevando el precio del petróleo. Ante el descontento de los automovilistas, el gobierno está considerando regular los márgenes de los distribuidores para limitar el aumento en el surtidor. Pero la medida está lejos de lograr un consenso y ya está suscitando fuertes críticas.

¿Por qué se están disparando los precios del combustible? ¿Qué es la planificación ejecutiva? ¿Cuál es la controversia? 20 minutos hace balance por usted.

¿Por qué se están disparando los precios del combustible?

Los precios están volviendo a subir debido a la guerra en Irán y las tensiones en Oriente Medio, que están alterando el suministro y encareciendo el petróleo. A pesar del anuncio de un alto el fuego, los efectos todavía se sienten en el surtidor, alimentando el descontento de los franceses.

Sobre el terreno, la tensión está aumentando. Cerca de Toulouse, los agricultores bloquearon brevemente un depósito de petróleo para denunciar el coste del diésel todoterreno. En Caen, unos sesenta pescadores también se manifestaron frente a un depósito de petróleo para protestar contra el precio del combustible, algunos citando barcos obligados a permanecer en el muelle ante el aumento de los precios del diésel. En este contexto, el gobierno planea regular los márgenes de los distribuidores, una postura que ya está fuertemente dividida.

¿Cuál es exactamente la planificación del gobierno?

El ejecutivo está trabajando en un decreto destinado a regular los márgenes de los distribuidores, sin llegar a bloquear directamente los precios en el surtidor. El objetivo declarado es “evitar efectos inesperados”. Concretamente, el sistema se apoyaría en varias palancas.

En primer lugar, un precio de referencia calculado a partir de una media suavizada de cinco días de cotizaciones en el mercado de Rotterdam. Luego, una limitación de los márgenes de los distribuidores, que no podían superar los observados antes de la crisis, en enero y febrero. El texto también prevé un mecanismo de activación automática si los precios superan los 1,71 euros por litro. Esta medida sería temporal, con un posible límite hasta el 31 de agosto de 2026. Pero en este momento, la decisión “no está clara”, insiste Matignon.

¿Por qué esta idea es controvertida?

Los principales distribuidores están dando un paso al frente. En una carta dirigida al primer ministro solicitaron la “retirada” del texto. “Nos oponemos con la mayor firmeza al proyecto de decreto relativo a la regulación de los precios de venta al por menor de los carburantes. Este texto es injusto, inaplicable e ilegal”, escriben los dirigentes de la Federación del Comercio y de la Distribución, entre ellos Carrefour, Auchan, Intermarché, Leclerc y la Cooperativa U.

También cuestionan el diagnóstico del gobierno. “Nuestros márgenes de combustible son de 1 a 2 céntimos por litro, apenas cubren los costes de funcionamiento. » Según ellos, “son los refinadores-distribuidores los que han obtenido considerables márgenes brutos desde el inicio del conflicto en Irán”, mientras que “este decreto no les impone absolutamente nada”. El mecanismo de cálculo también está en el centro de sus críticas. Los distribuidores denuncian “un grave error técnico”, creyendo que la media de cinco días podría obligarlos a vender con pérdidas.

¿Y en el lado político?

Tanto en la derecha como en la izquierda, esta medida fue criticada el miércoles por su impacto “marginal”. “No tendría consecuencias, la variación será tan pequeña que representaría sólo unos pocos céntimos”, afirmó el presidente republicano Bruno Retailleau en France 2. “Todo esto no viene al caso porque los márgenes abusivos no se dan en la distribución, todo el mundo lo sabe, sino en el refinado, en las fases iniciales de la cadena de suministro”, comentó el coordinador de LFI, Manuel Bompard, en el Senado Público.

La asociación UFC-Que Choisir lamenta una respuesta tardía e insuficiente, considerando que su objetivo sobre todo es “mitigar la brutalidad de los aumentos”. La CGT, por su parte, defiende un enfoque más radical con un precio máximo de alrededor de 1,70 euros por litro, al igual que el LFI. Por el contrario, el ejecutivo descarta un puro y simple bloqueo de precios por temor a la escasez.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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