“Estoy feliz de estar aquí”… Concierto tranquilo de la DJ Barbara Butch

Con sus tocadiscos, Barbara Butch consiguió hacer bailar a su público el sábado por la noche en Yonne. Una semana después de que su concierto en Grenoble fuera interrumpido por activistas pro palestinos, la DJ judía queer regresó al escenario durante un mini festival.
“Estoy feliz de estar aquí”, dijo ante unas 400 personas esta figura destacada de las noches LGBTQ+ parisinas, regularmente blanco de ataques desde que fue uno de los rostros de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París en 2024.
Una denuncia contra LFI
Su concierto del sábado 18 de julio, objeto de un llamado a boicot, en particular por parte de la filial de Grenoble de La France insoumise, fue interrumpido por “lanzamientos de proyectiles”, según el ayuntamiento de Grenoble, que anunció que presentaría una denuncia. Barbara Butch, música lesbiana y obesa, víctima habitual de la homofobia y la gordofobia, ha prometido presentar una denuncia contra La France insoumise, en particular por provocar odio y violencia.
Activistas propalestinos critican al DJ por haber firmado una plataforma a favor del proyecto de ley Yadan, cuyo objetivo era “luchar contra nuevas formas de antisemitismo”, impugnado y posteriormente retirado.
Una fuerte presencia policial
El sábado por la tarde, en el pueblo de Saint-Martin-du-Tertre, la exposición del artista también fue objeto de un llamamiento al boicot por parte de la filial local de LFI, pero sin ninguna acción prevista. De este modo, el DJ pudo tocar los platos ante un público conquistado en el marco de este minifestival tan local. Esta era su última cita programada este verano.
“Para garantizar la seguridad y la libertad del artista y de nuestro público, el sistema de seguridad ha sido realmente reforzado”, indicó antes del espectáculo Fabrice Paris, presidente de la asociación Le Hameau, organizadora del evento.
Nuestro expediente sobre el antisemitismo
La fuerte presencia policial alrededor del escenario contrastó con el ambiente bonachón y familiar del festival, formado por salchichas a la brasa devoradas en mesas de picnic junto al río y bailarines divirtiéndose a lo grande frente al podio donde mezclaba el DJ. No apareció ninguna señal de protesta. Por el contrario, los espectadores blandían carteles que decían “Bárbara, te queremos”, firmados por la Unión de Estudiantes Judíos de Francia (UEJF).

