Derechos de televisión, salarios de los ejecutivos, multipropiedad… Se adopta la reforma del deporte profesional

Podría ser una pequeña revolución en el deporte francés. Este martes, el Parlamento adoptó definitivamente la reforma de la gobernanza del deporte profesional, que afecta a varios deportes pero apunta sobre todo a las “anomalías” observadas en los últimos años en el mundo del fútbol.
Después de la Asamblea del lunes, fue el Senado el que aprobó definitivamente, por unanimidad, el proyecto de ley del senador Laurent Lafon (Unión de Centro). El texto, que pretende en particular reforzar el lugar y el poder de las federaciones deportivas, fue presentado tras una misión parlamentaria sobre la financiación del fútbol profesional. En apoyo del texto, la ministra de Deportes, Marina Ferrari, se comprometió a publicar los decretos de aplicación de la ley “lo más rápidamente posible”.
Una diferencia máxima de 1 a 3 en derechos de TV
Entre las medidas clave, las federaciones deportivas podrán retirar de las ligas, previa aprobación del Gobierno, su “subdelegación de servicio público”, en caso de fracaso o de graves dificultades de financiación.
Una disposición dirigida directamente al fútbol, estancado desde hace varios años en una crisis de derechos televisivos. El texto pretende permitir a las federaciones crear su propia sociedad mercantil, responsable del fichero en lugar de ligas actuales como la LFP. También se regulará la redistribución de los derechos de televisión entre clubes, con una diferencia máxima de 1 a 3 entre los mejores y los menos dotados.
Los parlamentarios también limitaron los salarios de los líderes de la federación. El mismo principio se aplica a los asalariados, aunque con un procedimiento de exención, que debería permitir adaptar la remuneración de puestos clave, como el entrenador de la selección francesa de fútbol, al mercado.
No hay prohibición de tiempo compartido
Por otra parte, y contrariamente a lo adoptado por la Asamblea Nacional, no se mantiene la prohibición de la multipropiedad de un club francés y de un club extranjero por parte del mismo propietario, considerada por muchos parlamentarios como un síntoma de los excesos del “negocio del fútbol” y del cuestionamiento de la equidad deportiva. Sin embargo, los parlamentarios han confiado amplios poderes a la DNCG (Dirección Nacional de Control de Gestión), policía financiera del fútbol, que podría optar por marcar su oposición a una venta sobre este terreno.
El texto también incluye determinadas medidas para combatir directamente la piratería o promover el crecimiento y la popularidad de las competiciones femeninas. Pero en cuanto al deporte femenino, “no hay garantía de un modelo económico viable y sostenible”, lamentó el senador Fabien Gay (PCF).
