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Crédito rural financió R$ 92,4 mil millones en zonas con alerta ambiental

Alrededor del 15% del crédito rural público otorgado en Brasil entre 2019 y 2025 se destinó a propiedades rurales que tienen avisos de deforestación o degradación de la vegetación nativa. Según la nueva edición del Monitor de Crédito Rural, lanzada por MapBiomas, Se identificaron 831 mil operaciones de financiación en estas condiciones, por un total de R$ 92,4 mil millones.

Según el estudio, más de 400 instituciones financieras operan crédito rural en el país, pero cinco de ellas concentran alrededor del 60% del volumen total financiado: Banco do Brasil, Banco do Nordeste, Banco da Amazônia, Sicredi y Banrisul.

En el período analizado, el crédito rural público totalizó R$ 613,18 mil millones.

El Banco do Nordeste realizó el mayor número de operaciones, equivalente al 56% del total entre 2019 y 2025. En este mismo período, el Banco do Brasil lidera en montos financiados, con R$ 306 mil millones.

Entre las operaciones que se superponen con capas socioambientales (alertas de deforestación, embargos ambientales, tierras indígenas, unidades de conservación, quilombos y bosques públicos), el Banco do Nordeste representó el 63% del total de los contratos. En volumen financiero, el Banco do Brasil concentró el 33% de los recursos.

Una alerta de deforestación no significa automáticamente que el crédito se haya concedido de forma irregular.

Perfil crediticio

Según la encuesta, más del 68% de las operaciones públicas de crédito rural otorgadas desde 2019 estuvieron destinadas a inversiones. Alrededor del 58% estaban vinculados a la ganadería, mientras que aproximadamente el 23% estaban destinados a la adquisición de animales. El ganado bovino aparece como el principal producto financiado, presente en alrededor del 27% de las operaciones.

Piauí fue el estado que registró el mayor número de operaciones de crédito rural con algún tipo de superposición con áreas socioambientalescon 336 mil contratos entre 2019 y 2025.

En términos de volumen de recursos, los mayores valores se registraron en Tocantins, con R$ 13,9 mil millones, seguido de Mato Grosso, con R$ 13,3 mil millones, y Rondônia, con R$ 13,0 mil millones.

Legalidad

Según MapBiomas Alerta, la plataforma identifica pérdida de vegetación nativa, pero no juzga la legalidad o irregularidad de la supresión. El Código Forestal brasileño permite la deforestación bajo ciertas condiciones, siempre y cuando el productor obtenga una Autorización de Supresión de Vegetación (ASV).

La concesión de crédito rural está prohibida en áreas formalmente embargadas por agencias ambientales, como el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama). Un inmueble puede tener alerta satelital, pero sin el aviso de infracción o embargo oficial no hay impedimento para obtener crédito.

En diciembre de 2024, el Consejo Monetario Nacional (CMN) aprobó nuevas reglas que obligan a los bancos a cruzar alertas satelitales (como el sistema Prodes) para bloquear el crédito rural incluso antes de un embargo formal. Sin embargo, la vigencia de la medida fue pospuesta hasta enero de 2027.

Cambios de plataforma

El Monitor de Crédito Rural cruza información del Sistema de Operaciones de Crédito Rural y Proagro (Sicor) con bases geoespaciales producidas por MapBiomas, incluyendo alertas de deforestación, embargos ambientales, tierras indígenas, unidades de conservación, territorios quilombolas y bosques públicos. Según la organización, la plataforma se actualiza mensualmente con los datos más recientes puestos a disposición por el Banco Central.

La nueva versión de la plataforma amplió el alcance del seguimiento al incorporar el Registro Ambiental Rural (CAR) informado en las operaciones registradas en Sicor. El investigador de MapBiomas, Paulo Teixeira, explica que ahora es posible rastrear financiamientos que antes no podían ser localizados sólo por las áreas (parcelas) financiadas.

“El número de operaciones analizadas por el monitor se ha más que duplicado en la nueva versión. Todas las operaciones de Sicor que tienen su ubicación públicamente disponible están siendo monitoreadas, ya sea por el territorio o por la CAR. Esto nos permite tener una mejor visión de dónde se está suministrando este crédito y qué propiedades se superponen, aportando más transparencia al crédito rural brasileño”, afirmó el investigador.

Banco de Brasil

En una nota, El Banco do Brasil dijo que la política crediticia de la institución “prohíbe el otorgamiento de financiamiento que abarque áreas protegidas, como tierras indígenas, quilombolas, bosques públicos e incluso en áreas con deforestación ilegal”. Dice también que, al otorgar crédito, utiliza 33 bases de datos públicas para verificar restricciones legales y prohibiciones regulatorias. Y utiliza la herramienta de Diagnóstico Geo Socioambiental para identificar superposiciones con bases geográficas obstaculizadoras.

Según el banco, el proceso evita el financiamiento en áreas protegidas. La institución afirma que realiza un seguimiento e inspección periódica de las operaciones de crédito rural, para comprobar si hay indicios de irregularidades y prevenir posibles desviaciones de finalidad. También señala que existen cláusulas en las operaciones de crédito que permiten “el vencimiento anticipado y la suspensión inmediata de los desembolsos en caso de violaciones socioambientales identificadas durante el transcurso de la operación”.

El banco afirmó que, en 2025, “evitó que 31,6 mil millones de reales fueran destinados a áreas que no están alineadas con los estándares socioambientales y los principios de sostenibilidad del banco, como áreas embargadas, tierras indígenas, unidades de conservación y áreas con deforestación ilegal”.

Banco del Nordeste

En nota, el Banco do Nordeste (BNB) afirmó que todas sus operaciones de crédito rural se otorgan en estricto cumplimiento de la legislación y normativa vigente, incluida la verificación de los requisitos de regularidad socioambiental y otros criterios legales y reglamentarios pertinentes. Además del análisis realizado durante la contratación, BNB afirma que realiza un seguimiento continuo de las operaciones durante toda la duración de la financiación.

El BNB destaca que utiliza herramientas especializadas de evaluación socioambiental, complementadas con tecnologías de teledetección y consultas a bases de control oficiales, lo que proporciona mayor precisión y robustez a los análisis realizados.

El Banco también destaca que las operaciones que puedan identificarse en áreas legalmente protegidas no implican, por sí solas, irregularidades. En ciertos casos, dichas operaciones pueden estar vinculadas a beneficiarios legalmente autorizados, como pueblos indígenas, comunidades quilombolas, extractivistas y otros pueblos y comunidades tradicionales.

Jorge Santoro

Jorge Santoro lidera el equipo editorial con formación en comunicación obtenida en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Se caracteriza por un criterio propio, atención al detalle y una mirada crítica que aporta profundidad y coherencia a cada contenido publicado.

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