Informe anual de presas indica 213 estructuras en estado crítico

De las más de 14.000 represas que hay en el país, 213 presentan riesgo de accidentes, potencialmente afectando a personas o equipos relevantes, como carreteras y puentes, según el Informe de Seguridad de Represas 2026 (RSB 2026), difundido por la Agencia Nacional de Agua y Saneamiento Básico (ANA).
El relevamiento, realizado desde 2011, monitorea las condiciones en minería, agricultura, abastecimiento, control de caudales, represas hidroeléctricas y otras variedades.
El informe también señala que, en 2025, hubo 18 accidentes y 23 incidentes con represas en el país, sin muertes. Sin embargo, hubo una evacuación de zonas urbanizadas y daños en carreteras y puentes. En los accidentes las estructuras de la presa colapsan, mientras que en los incidentes se ven afectadas, con riesgo de colapso.
Las estructuras consideradas prioritarias para la gestión de la seguridad son aquellas que, según la ANA, presentan problemas de conservación o para las cuales los desarrolladores (responsables) no han cumplido con todos los requisitos de seguridad exigidos en la Política Nacional de Seguridad de Presas (PNSB). Estos están distribuidos en 19 estados y el Distrito Federal, con énfasis en estructuras en Ceará, Mato Grosso y São Paulo.
Entre las actividades, la minería tiene el mayor número de estructuras prioritarias, 55 (26%), mientras que 51 (24%) de las dedicadas al abastecimiento de agua para la población se encuentran en similar situación, seguida de las estructuras para riego con 29 (14%), regulación de caudal con 20 (9%), paisajismo con 17 (8%), abrevadero con 16 (8%) y otros usos, con 25 (12%).
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Sin embargo, llama la atención el lento avance en la implementación de la Política Nacional de Seguridad de Represas. Si bien hay un aumento en el número de estructuras registradas en el Sistema Nacional de Información sobre Seguridad de Presas (SNISB), que pasó de 28.085 en 2024 a 29.761 en 2025, 14.355 (48%) de ellas tienen su estatus indefinido. Esto significa que el organismo que lo registró – hoy existen 33 organismos con esta especificación en el país – no describió información esencial para clasificar o no estas estructuras dentro del PNSB.
“Las presas comprendidas en el PNSB, Ley nº 12.334/2010, son aquellas que presentan al menos una de las siguientes características: capacidad total superior a 3 millones de metros cúbicos (equivalente a 3 millones de tanques de agua), embalse que contiene residuos peligrosos, daño potencial asociado (DPA) medio o alto o altura del macizo de la presa (pared) superior a 15 metros”, informa la ANA. Es decir, cualquier presa que represente un riesgo ingresa al PNSB.
De ese total de casi 30 mil represas, el 52% están clasificadas. De ellas, 8.797, o el 30% de las represas del país, se encuentran en condiciones adecuadas, mientras que 6.609 (22%) tienen Daño Potencial Asociado alto o medio o están clasificadas en Categoría de Riesgo Alto (CRI).
Esto ocurre cuando, “aun habiendo identificado posibles daños relevantes, los empresarios no cumplieron con todos los requisitos necesarios para garantizar la seguridad”.
Según la ANA, hay más represas que municipios en el país que representan un riesgo para personas o estructuras. En cuanto a aquellos que cumplen con los requisitos de prevención e inspección, la mayoría no se consideran críticos, como los 213 mencionados anteriormente.
Pero todavía falta información sobre 345 represas. Una solución para completar esta información sobre ellos o incluso sobre los más de 14 mil con marco indefinido requiere estructurar un sistema robusto de inspección y recolección.
Vigilancia
Según RSB 2026, este camino no se sigue. “Por primera vez desde el accidente de la presa de Brumadinho, en 2019, hubo una caída en el número de profesionales que actúan en la inspección de presas. En las 33 instituciones que desempeñan esta función de inspección, hay 333 profesionales que trabajan en este tema, de los cuales 161 (48%) se dedican exclusivamente a la seguridad de las presas y 172 (52%) profesionales que comparten esta actividad con otras actividades”, señala la ANA.
En 2025 eran 23 profesionales más. El déficit para formar los equipos mínimos recomendados en 28 de los 33 organismos es de al menos 221 profesionales dedicados exclusivamente a la función.
“Aun con este número insuficiente de profesionales, las inspecciones de seguridad de presas aumentaron entre 2024 y 2025, tanto las realizadas con visitas de campo como las basadas en controles documentales. Durante este período, las inspecciones de campo pasaron de 2.859 a 2.924 (un aumento del 2%) y las documentales aumentaron de 3.162 a 4.712 (un aumento del 49%)”, señala el informe, destacando el esfuerzo de los profesionales en el sector.
El RSB es elaborado anualmente por la ANA con base en la información enviada por los 33 organismos supervisores de seguridad de presas activos en el país.
El informe se envía al Consejo Nacional de Recursos Hídricos (CNRH) y al Congreso Nacional. El informe completo está disponible en el portal del Sistema Nacional de Información sobre Seguridad de Presas.

