Antes de las elecciones intermedias de noviembre, Trump apuesta por el miedo al gran comunismo malo

Cuatro meses antes de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos en noviembre (las elecciones intermedias), Donald Trump ha colocado al comunismo en el centro de su discurso de campaña. Durante un discurso pronunciado el viernes en el Monte Rushmore, el presidente estimó que “hay un resurgimiento de la amenaza comunista en nuestro territorio”, un tema que ya había mencionado unos días antes al calificar este supuesto fenómeno de “cáncer” y “la amenaza más grave” para Estados Unidos desde su fundación hace 250 años.
El presidente vinculó esta amenaza a los resultados de las recientes elecciones internas del Partido Demócrata, ganadas por varios candidatos apoyados por Zohran Mamdani, nuevo alcalde de Nueva York y miembro del Partido Demócrata-Socialista. Donald Trump también dijo que el peligro proviene de “recién llegados a nuestro país que adoptan ideas que son completamente opuestas a nuestra forma de vida y a nuestro gran éxito”.
Retórica que Trump conoce bien
Para los especialistas, esta estrategia forma parte de la tradición del “red baiting”, que consiste en asimilar los movimientos progresistas al comunismo. El historiador Julián Zelizer explica que se trata de resaltar “los supuestos vínculos entre progresistas y grupos de izquierda con el comunismo, manteniendo la confusión entre ambos y acusando a la izquierda de participar en realidad en una conspiración comunista global”. Según él, esta práctica se remonta a la Primera Guerra Mundial y luego al período del macartismo.
Donald Trump ya había utilizado esta retórica durante la campaña presidencial de 2024, llamando a Kamala Harris “camarada Kamala” y afirmando sin pruebas que “todo el mundo sabe que es marxista”. Los candidatos demócratas a los que se dirige hoy afirman ser de la izquierda estadounidense, pero no se presentan ni como marxistas ni como comunistas.
Explotar las divisiones en el campo demócrata
El politólogo Thomas Zeitzoff cree que el presidente busca sobre todo explotar las divisiones entre el ala moderada y el ala progresista del Partido Demócrata. Según él, los líderes demócratas temen ser “caracterizados como extremistas”, mientras que Julian Zelizer considera que Donald Trump se dirige principalmente “al público estadounidense en general”, tradicionalmente hostil al comunismo.
Nuestro expediente sobre Estados Unidos
Sin embargo, la eficacia electoral de esta estrategia sigue siendo difícil de medir. Julian Zelizer considera su impacto “incierto”, mientras que Thomas Zeitzoff subraya que “la Guerra Fría terminó hace 33 años”, lo que hace más compleja la movilización de los votantes en torno a esta amenaza. Por su parte, el columnista Thom Hartmann afirma que “Donald Trump fue a buscar a Karl Marx al Monte Rushmore, porque no tiene nada que ofrecer a un joven de 28 años que no puede pagar el alquiler”.

