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Cómo la loca selección caboverdiana casi humilló a Argentina el lunes

De nuestro corresponsal especial en Buenos (Miami) Aires,

Malditas vacaciones geniales que han reparado nuestras mentes. Ante el espectáculo aaaaa angustioso que ofreció Argentina en el primer cuarto de estos octavos de final contra Cabo Verde, en una ciudad de Miami convertida en las últimas 48 horas en una especie de Buenos Aires, nos dijimos que era el momento de ir al baño. Y en el peor de los casos, si llegamos un minuto tarde cuando se reanuda el segundo trimestre, hay pocas posibilidades de que suceda mucho. ¡Crees, Hortensia!

Fue precisamente en ese momento cuando los vigentes campeones del mundo decidieron adoptar una actitud sexy y marcar una versión ligera del gol de Bergkamp contra Argentina en el Stade Vélodrome en 1998. Con Lisandro Martínez en el papel de Franck de Boer y Leo Messi en el del guapo Dennis. Un bonito pase en diagonal de 25 metros para el primero, un control combinado seguido de una patada bajo el larguero para el segundo, que lindo.

Cabo Verde

¿Y después? Bueno después de telón, nada, nada más hasta el descanso, como si la pandilla de Scaloni se hubiera dicho que lo principal estaba hecho y que podían volver a la siesta. Pero cuando somos Argentina, el actual campeón del mundo, con además la CABRA de la disciplina en el campo, y además vemos a los otros favoritos pesando como Francia o España, pensábamos en el fondo que la Alibiceleste hubiera querido enviar un mensaje al mundo. Y nos olvidamos de los miles de hinchas argentinos que sangraron para viajar a Miami y pagar una entrada… La falta de respeto fue total.

La vuelta del vestuario no hizo más que confirmar la sucia impresión del primer acto, con un equipo demasiado seguro de su superioridad y convencido de que duodécimos cuchillos como Cabo Verde nunca podrían plantearles el más mínimo problema. Pero esto fue un malentendido tanto del karma como del equipo de Bubista, cuartofinalista sorpresa de la última CAN, decidido a aprovechar esta complacencia culpable.

Y en un balón bien ejecutado por el lado derecho, el exjugador del Lille Rayan Mendes aprovechó la generosidad de la defensa argentina para servir a Duarte, quien disparó a Emiliano Martínez desde corta distancia y empató en silencio catedralicio. A dos metros de nosotros, en el palco reservado a la prensa, los dos periodistas caboverdianos estuvieron a punto de ponerse de pie sobre sus escritorios mientras todo el banquillo de los Blue Sharks se abalanzaba sobre el goleador para celebrar como nunca en el córner.

¿El fin de la locura? ¡No!

Era necesario al menos esto para picar a los argentinos que de repente se habían vuelto orgullosos, pero ahora frente a once guerreros dispuestos a vender caro su pellejo, aquellos que no han perdido un solo partido en la Copa del Mundo en su historia (tres empates en la fase de grupos) y que ya nadie tomará a la ligera.

En tres ocasiones los caboverdianos enloquecieron a la pandilla de Messi. Un toque sublime del portero en un tiro libre de Messi en la escuadra, una parada milagrosa de Pico Lopes, el irlandés-caboverdiano nacido en Dublín, y otro cabezazo estrafalario de Vozinha en una nueva jugada a balón parado de la Pulga, que además es ligeramente desviada por una espinilla contraria…. A su llegada, este valiente equipo que nadie esperaba que llegara a esta fase de la competición logró empujar a los ganadores de Qatar 2022 a la prórroga, una hazaña histórica que nadie en el país olvidará.

Cabo Verde abandona este Mundial, pero su recorrido ya se ha ganado su lugar en la memoria del fútbol. Inmenso respeto, eterna admiración 🇨🇻

– Abdellah Boulma (@AbdellahBoulma) 4 de julio de 2026

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Y es por tanto lógico que durante nuestro segundo descanso en el baño (historia real) la Albiceleste recuperara la ventaja, dos minutos después de la reanudación, gracias a un gol firmado por Lisandro Martínez en un córner. Pero estaba escrito que esta noche pasaría a la historia y, después de haber hecho la parte más difícil (pensaron de nuevo), los argentinos sólo pudieron notar, con los ojos bien abiertos, el impresionante gol de Sidny Cabral, enviando una maravilla de curling desde la esquina de la superficie hacia la esquina opuesta de “Dibu” Martínez (2-2, 103).

“Dibu” salva a la Albiceleste de una humillación histórica

Heridos en su orgullo, Ciel et Blanc se apoyó entonces en su querido número 10 y en su pie derecho para colocar un córner en la cabeza de Romero y engañar por tercera vez a un derrotado Vozinha (111º), como todo su equipo. ¿Liberación? No precisamente. Porque los Tiburones Azules no podían salir dignamente de este Mundial (por la puerta grande) sin hacer temblar tres veces más a Emiliano Martínez, salvador de la patria, en un ambiente que cortaría con un cuchillo, antes de que el árbitro liberara definitivamente a todo un estadio al borde de una apoplejía.

Pero al ver la cara de Scaloni en el gol liberador de Romero, con la cabeza gacha y secándose los ojos con los dedos, entendemos que el ambiente no será de celebración en los próximos días. Ni siquiera alivio. Los actuales campeones del mundo estuvieron muy cerca de la humillación mundial y, confesamos, eso no nos habría disgustado. Incluso si una revancha entre Francia y Argentina en la final en Nueva York el 19 de julio sería igual de buena.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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