Estudio en el río Mogi Guaçu ayuda a aumentar la precisión en la detección de contaminantes en el agua ‹

La investigación de Embrapa, en colaboración con la Unicamp, presenta un método avanzado para identificar sustancias emergentes en ríos, lagos y sistemas de abastecimiento, incluso en concentraciones extremadamente bajas.
El río Mogi Guaçu fue uno de los cuerpos de agua analizados en una investigación desarrollada en colaboración entre Embrapa y la Universidad Estadual de Campinas, Unicamp, que presenta un método analítico avanzado capaz de detectar y caracterizar contaminantes emergentes en muestras de agua con mayor sensibilidad y precisión en comparación con los procedimientos tradicionales.
El estudio responde a la creciente presencia de contaminantes emergentes en ríos, lagos y sistemas de agua potable en Brasil y en todo el mundo. Estas sustancias incluyen pesticidas intensivos, residuos farmacéuticos, hormonas, tensioactivos, que son ingredientes activos presentes en jabones, detergentes, champús y cosméticos, así como en productos para el hogar.
Muchas de estas sustancias aún no están incluidas en la legislación actual, pero pueden provocar efectos adversos en la salud humana y la vida acuática. Uno de los principales desafíos para los laboratorios de análisis ambientales es que estos compuestos pueden aparecer en concentraciones extremadamente bajas, en el rango de nanogramos por litro, lo que requiere métodos de extracción, concentración y detección más refinados.
La investigación formó parte de la tesis doctoral de Bianca Ferreira, defendida en el Programa de Posgrado en Química de la Unicamp, con cotutela de Embrapa Medio Ambiente. El trabajo se titula “Análisis dirigidos y de detección de contaminantes emergentes en el agua mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas”.
La metodología combina cromatografía líquida con espectrometría de masas secuencial, técnica conocida por las siglas LC-MS/MS. Este proceso permite separar mezclas complejas e identificar con precisión las moléculas presentes en las muestras, permitiendo tanto análisis específicos, dirigidos a sustancias ya conocidas, como análisis de detección, utilizados para identificar compuestos sospechosos incluso sin un estándar previo.
Según la investigadora Bianca Ferreira, la complejidad química de los contaminantes emergentes requiere herramientas capaces de reconocer diversas sustancias presentes en niveles muy bajos. En este contexto, la unión entre cromatografía líquida y espectrometría de masas representa un avance importante para el seguimiento de la calidad del agua.
La asesora de tesis, profesora Carla Bottoli, de la Unicamp, destaca que el estudio presenta un protocolo de análisis que integra la detección selectiva y el screening de compuestos sospechosos, también llamado screening sospechoso. Este enfoque amplía la capacidad de identificar compuestos que no se controlan de forma rutinaria y que podrían pasar desapercibidos en los análisis convencionales.
Según la investigadora Sonia Queiroz, de Embrapa Medio Ambiente y codirectora de la tesis, el método puede ser especialmente útil en estudios de impacto ambiental, vigilancia de sistemas de abastecimiento urbano y monitoreo de cuerpos de agua influenciados por actividades agrícolas y urbanas. En estas condiciones, los contaminantes emergentes suelen aparecer mezclados y en niveles que son difíciles de detectar con técnicas tradicionales.
Entre los principales resultados del estudio se encuentran el desarrollo de un método analítico robusto, con pasos optimizados de preparación de muestras para extraer y concentrar contaminantes de ambientes acuáticos; el uso combinado de análisis dirigidos y de detección; y el uso de espectrometría de masas de alta resolución, que aumenta la selectividad y reduce el riesgo de falsos positivos o negativos.
La aplicación de la metodología puede beneficiar a organismos de inspección, sistemas de abastecimiento de agua y laboratorios acreditados para análisis ambientales. Al permitir una evaluación más completa de la calidad del agua, el estudio también puede respaldar la revisión y ampliación de las rutinas de monitoreo, incluidas las sustancias que actualmente escapan a la detección estándar.
Con el análisis del río Mogi Guaçu y de otros cuerpos de agua, la investigación refuerza la importancia de la ciencia para enfrentar los desafíos vinculados a la contaminación, la salud pública y la gestión sostenible de los recursos hídricos. El avance contribuye a la química analítica y amplía las posibilidades de protección del medio ambiente y de la población.
Foto de : Robson Barizon
Fuente: Embrapa
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