El tiempo, las asociaciones de ideas, el sueño… Lo que dice la ciencia para ayudarte a recordar tus lecciones

Revisar es bueno, pero revisar de manera efectiva es mejor. Tres semanas antes del bachillerato, los alumnos de Bachillerato están (normalmente) en plena preparación para las pruebas, que comienzan el 11 de junio para los alumnos de primer año y el 15 de junio para los de último año. Pero no siempre es fácil empezar cuando finalmente llegan los días soleados y hay múltiples distracciones. TIENE 20 minutospereza, lo sabemos. Entonces, para permitirte ver Roland-Garros mientras dominas tus exámenes, investigamos la ciencia para descubrir qué podría ayudarte a repasar rápida y bien.
Primera regla de oro (y sabemos que la apreciarás): evita pasar varias horas seguidas con la nariz metida en las libretas. “Repasar seis, ocho o incluso diez horas en un mismo día no sirve de mucho, porque lo que aprendemos una vez que aparece el cansancio y disminuye la atención difícilmente se recuerda”, explica Mathieu Hainselin, profesor de psicología experimental de la Universidad de Caen Normandía, especializado en neuropsicología. El investigador, que participó en la elaboración de una guía de buenas prácticas para la revisión de exámenes publicada por el Observatorio de disertaciones B2V, aconseja trabajar en períodos de veinte o veinticinco minutos.
Ciclos para repetir pero no demasiado.
“Más allá de eso, nuestra calidad de atención comienza a bajar”, afirma el especialista. Por tanto, la buena receta es hacer una breve pausa de uno o dos minutos después de unos veinte minutos de trabajo, antes de iniciar un nuevo ciclo de igual duración. Tras este segundo periodo de revisión, conviene hacer una auténtica pausa de diez minutos o un cuarto de hora, durante la cual “saldremos, tomaremos el aire, caminaremos un poquito”.
Este ciclo de una hora se puede repetir una segunda vez, pero no mucho más: Mathieu Hainselin recomienda alternar estas sesiones de repaso con otras actividades, para retomar el aprendizaje un poco más tarde durante el día y estar “cognitivamente bien recargado”.
Las asociaciones de ideas son tus mejores amigas.
Si el cuándo revisar es importante, el cómo es igualmente importante. La clave para recordar: la memoria es asociativa y funciona en red. El objetivo es, por tanto, crear vínculos entre los elementos a recordar o con aquellos que nos resultan familiares. “Cuantas más vías de acceso a la información tengamos, más probabilidades tendremos de tener una que funcione el día del examen”, establece Mathieu Hainselin.
De este principio se derivan diferentes métodos de revisión. La clave es encontrar los que más te convengan y alternarlos para no aburrirte (demasiado). La primera, esencial: es mejor reelaborar las lecciones que simplemente releerlas. “Cuanto más nos esforzamos en encontrar información, más la reorganizamos creando una línea de tiempo, un mapa, una tabla, un dibujo, más caminos creamos hacia esa información, porque la hemos procesado profundamente”, explica el neuropsicólogo. Esta es la razón por la que hacer tarjetas copiando las lecciones es mucho menos efectivo que hacerlo seleccionando y reestructurando la información.
Referencias personales para un recuerdo concreto
Para hacer asociaciones relevantes y llamativas, nada mejor que referencias personales o humorísticas. Especialmente eficaz es el palacio mental, que consiste en visualizar y difundir mentalmente los elementos a recordar en un lugar que nos resulta familiar (nuestra habitación, el trayecto entre casa y el colegio). “Se basa en una red súper sólida, porque lo sabes de memoria después de haberlo practicado cientos o incluso miles de veces. Así, cuando añades nueva información, ya está conectado a algo que tiene muchas vías de acceso”, desarrolla Mathieu Hainselin.
Asociar una fecha o un nombre con personas que te rodean, como un evento histórico que ocurrió el mismo día del cumpleaños de un ser querido, también es muy efectivo para crear conexiones que le hablen a nuestro cerebro. Conectar los sentidos, como leer en voz alta, es otra forma de multiplicar los caminos hacia la información, siempre que estés bien concentrado.
Y para consolidar los conocimientos adquiridos a través de estos diferentes métodos, nada mejor que ejercicios o sesiones de preguntas con los compañeros. “Estos cuestionarios entre amigos, además de ser más divertidos, permiten obtener un feedback personalizado”, ilustra la neuropsicóloga. Si alguien responde mal a una pregunta, no sólo me lo dirá, sino que también me explicará las cosas desde un punto de vista distinto al mío, lo que creará caminos adicionales. »
No descuides el sueño
Si el sueño es fundamental para el buen funcionamiento diario de nuestro cerebro, también es “una de las piedras angulares del aprendizaje”, afirma Mathieu Hainselin. Somos más capaces de concentrarnos si hemos dormido lo suficiente y lo suficientemente bien, pero eso no es todo: el sueño tiene un papel en la reorganización y consolidación de la información. Cuando dormimos, el cerebro elimina elementos obsoletos para dejar espacio a nueva información y ordena nuestros recuerdos, para que todo sea más accesible.
Ya no hay excusas para no ir a revisar: “Estas estrategias funcionan en la mayoría de los casos”, afirma el neuropsicólogo. Y se pueden aplicar en cualquier momento, incluso apenas unos días después del examen. “Es mejor que nada, pero menos bueno que si lo hiciéramos dos o tres semanas antes del bachillerato, o desde septiembre”, afirma el experto. Así que sacamos nuestros Stabilos, nuestras tarjetas Bristol y nuestras mejores ideas y nos ponemos manos a la obra, para evitar arrepentimientos.

