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“No es un deporte peligroso”… ¿Cómo se explica el accidente de Longe-Côte que costó la vida a tres personas?

La actividad se convirtió en drama. El pasado jueves, un grupo de ocho personas de entre 60 y 75 años que practicaban longe-côte en una playa de Conquet (Finisterre) fueron sorprendidos por las olas. El saldo provisional es elevado: dos mujeres y un hombre murieron. Transportada en absoluta emergencia, otra mujer sigue bajo cuidados este lunes. Según el fiscal de Brest, las personas estaban “a priori atrapadas en un fenómeno marítimo de oleaje, acentuado por las condiciones climáticas” y habrían sido “desestabilizadas por las olas”. Desde la tragedia, el tema ha estado en la mente de todos los practicantes. “Me lo cuentan todos los días. La gente se pregunta y eso es normal”, dice Romain Leray.

El presidente del club de Longe-côte de Francia de La Baule practica y supervisa la disciplina desde hace más de quince años. “Es un verdadero shock. Nunca había oído hablar de otro accidente como este”, admite el supervisor. Según los primeros hallazgos, el grupo practicaba caminar sobre el agua de forma independiente, es decir, sin supervisión especializada, cuando fueron arrastrados. “Realmente no quiero que me juzguen. Porque el mar es de todos y cada uno es libre de caminar allí. Pero sigue siendo un entorno natural que puede ser hostil, es como en la montaña. Hay que conocer el lugar donde se practica, conocer el entorno, saber cómo cambia la playa con la subida o bajada de la marea”, afirma el deportista de 40 años.

A menudo percibido como un deporte de ancianos, el longe-côte se practica con agua entre el ombligo y las axilas. Este BNI o “buen nivel de inmersión” es fundamental para los practicantes. Pero a veces se ve dañado por fuertes corrientes, oleajes o baïnes. De ahí la importancia de conocer bien la zona y no aventurarse en mares agitados, incluso cuando se va a pie. Especialmente cuando eres viejo. Menos alerta y menos preparados físicamente para nadar, el público mayor tendrá menos posibilidades de ponerse al día en caso de dificultad.

“Hay reglas de seguridad que respetar”

Este invierno, Romain Leray canceló alrededor de un tercio de las sesiones debido al estado del mar. Ante un público que en invierno suele ser de edad avanzada (los jóvenes suelen volver cuando hace buen tiempo), el supervisor no corre ningún riesgo. “No lo considero una actividad peligrosa, pero hay normas de seguridad que hay que respetar. » Moïse Gouleau es de la misma opinión. “No, la longe-côte no es un deporte peligroso. Es un deporte descargable, que no resulta traumático para el organismo. Es excelente para tu salud. Pero hay que saber permanecer humilde ante los elementos”.

No se recomienda la navegación costera cuando el mar está demasiado agitado. Como aquí en una playa de Dieppe, en Normandía.– Sabrina Dolidze/Sipa

El socorrista instalado en Finistère insiste en la necesidad de practicar con un supervisor, siempre en grupo y bien equipado: tener un teléfono móvil y un tubo boya. “En la montaña es como fuera de pista. Hay que consultar los datos meteorológicos y conocer el lugar. No controlamos las corrientes ni las baïnes”, explica el hombre que supervisa las salidas desde hace unos diez años.

La muerte de un campeón francés

En el pequeño mundo de Longe-Côte, esta tragedia se sumó a otra pérdida. El 9 de mayo, Sophie Jacquot falleció durante una competición organizada en Carnon, en Hérault. A los 62 años, el múltiple campeón de Francia murió de un infarto. Unas semanas antes, varios competidores habían sido atendidos por los servicios de emergencia debido a casos de hipotermia en Les Sables-d’Olonne. “No creo que la imagen de nuestro deporte esté empañada. Porque no hay que mezclarlo todo. Nunca he tenido un problema en quince años”, asegura Romain Leray.

La disciplina, que cada vez gana más adeptos, debe seguir aportando prevención entre sus practicantes. “Hay que seguir hablando de seguridad, porque es nuestra prioridad. La federación de senderismo lo hace muy bien para que todo el mundo pueda practicar sin peligro”, añade Moïse Gouleau. El fundador del Klub Moïse Océan recomienda leer el folleto publicado por la federación. En particular, le recomendamos que utilice siempre zapatos. Pero también para evitar los vientos terrestres, la marejada y no ir nunca en caso de tormenta.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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