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Apps, terminales, médico de cabecera… Cómo hacerse revisar los lunares, por falta de cita con el dermatólogo

“Lo siento, ya no aceptamos nuevos pacientes. » Esta frase se ha convertido en la pesadilla de quienes buscan desesperadamente una cita con un dermatólogo. Con sólo 3.700 especialistas activos -incluidos 2.588 en práctica privada- en todo el país, el examen cutáneo se ha convertido en un importante punto negro de nuestro sistema de salud. Mientras que las plazas para un lunar sospechoso se agotan a precios elevados, las de una inyección de Botox a veces parecen más accesibles, alimentando la sensación de una especialidad que ha abandonado a sus pacientes por sus clientes.

“Cuando acudes a Doctolib, los únicos nichos que quedan visibles suelen ser los estéticos, porque los demás nichos están conquistados”, explica la doctora Marina Thomas, miembro de la Unión Nacional de Dermatólogos-Venerólogos (SNDV). E insistir: “En cuanto un colega nos llama por una urgencia médica, liberamos estas franjas horarias para atender al paciente. » Para remediar esta falta de citas, se han multiplicado las soluciones alternativas, en particular para el control de los lunares. 20 minutos hace balance.

El médico tratante o mejor dicho “el médico de triaje”

Como ocurre con cualquier problema de salud, el primer instinto es contactar a su médico. Y eso es algo bueno. Cada vez más médicos generalistas se equipan con dermoscopios, “lupas” médicas que les permiten ver la piel en profundidad y analizar vasos y estructuras invisibles. Y para este examen, un médico generalista formado en dermatoscopia no es menos eficaz que un dermatólogo a la hora de detectar precozmente el melanoma, según la revista médica. Evidencia y práctica.

“Ellos son los que tienen el primer acceso a la piel del paciente. Pedimos absolutamente que los médicos generales capacitados nos envíen fotografías de buena calidad para que podamos clasificarlas”, afirma la doctora Marina Thomas, miembro de la Unión Nacional de Dermatólogos-Venerólogos (SNDV). El médico de cabecera se convierte así en el filtro imprescindible para que sólo los casos urgentes lleguen al escritorio del especialista submarino.

Aplicaciones de IA, la falsa buena solución

Pero la falta de dermatólogos en Francia también ha empujado a los empresarios a invertir en el nicho del control de lunares. En los últimos años, el smartphone se ha convertido en una “clínica” de bolsillo. iSkin, SkinVision, Skinive o incluso MedicScanner… Estas aplicaciones móviles se desarrollan con un principio simple: tomas una foto de tu lunar y el algoritmo la analiza.

Una idea tan atractiva como arriesgada, afirman los profesionales. “Actualmente no conozco ninguna solución que pueda ser utilizada únicamente por el paciente y que sea fiable”, afirma el dermatólogo. Simplemente porque la IA no conoce su historial médico ni su contexto. Puede que le entre pánico ante una mancha benigna o, peor aún, que se tranquilice ante un melanoma acrómico (no coloreado) que no ha aprendido a reconocer. “No tomaríamos un medicamento que no haya sido sometido a rigurosos ensayos clínicos. Sin embargo, descargamos aplicaciones de imágenes sin pruebas de su eficacia real”, se preocupa el médico.

Entre la farmacia y el instituto, el precio de la salud

Las farmacias ofrecen otra alternativa: un terminal de detección conectado. Aquí, el paciente utiliza un dispositivo de inteligencia artificial para analizar sus lesiones y luego las imágenes se envían a un dermatólogo certificado que valida o rechaza la hipótesis. Una especie de “teleexperiencia” facilitada, pero que tiene un coste: a diferencia de la vía asistencial tradicional, estos servicios no son reembolsados ​​por la Seguridad Social.

Para los casos más complejos, también existe el mapeo corporal total. Centros como Dermascan utilizan máquinas capaces de fotografiar todo el cuerpo para identificar cada lunar, sin ser una consulta dermatológica. La herramienta clasifica las lesiones: “sin riesgo”, “a monitorear” o “urgentes”. Una vez más, la máquina apoya a los humanos pero no los reemplaza. “El examen clínico sigue siendo insustituible”, insiste Dermascan. También en este caso el paciente paga entre 60 y 90 euros de su bolsillo…

Es necesaria una nueva organización

Entonces, ¿cómo salir de esto? El sindicato aboga en primer lugar por un aumento de las cuotas: cada año sólo se gradúan alrededor de un centenar de dermatólogos. La organización también insiste en la necesidad de reorganizar fundamentalmente la profesión. Los dermatólogos están intentando unirse en equipos de atención especializada (ESS) por región. El objetivo: crear un flujo inteligente donde la IA ayude en el diagnóstico, donde el médico general toma la foto y donde el especialista interviene en el momento adecuado.

“Estas herramientas deben implementarse en un ecosistema. Si hacemos un cribado en una farmacia o en una aplicación, pero detrás no hay ningún médico que atienda al paciente, sólo estamos asustando a la gente sin resolver el problema”, concluye el Dr. Thomas. A la espera de un cambio profundo, si un lunar cambia de color, forma o se raya, acude a tu médico de cabecera.

Juan Pablo Broin

Es editor jefe con formación académica en periodismo, cursada en una universidad de Buenos Aires, Argentina. Su enfoque combina rigor informativo y criterio editorial, con especial atención a la verificación de fuentes y la claridad en la narrativa.

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