¿Por qué los radares vandalizados en las carreteras de Francia tardan tanto en repararse?

Los neumáticos de los tractores rodean las torretas de radar al costado de la carretera. Otros son tapados, etiquetados, rodeados de matas de paja, aserrados y arrastrados al suelo… no faltan imágenes en las redes sociales. Ya sea durante la crisis de los “gorros rojos”, la de los “chalecos amarillos”, la reforma de las pensiones o las movilizaciones agrícolas, los radares son una salida privilegiada. De los aproximadamente 5.000 que se encuentran en territorio francés, cientos han sido “neutralizados” en los últimos años. Y algunos permanecen fuera de servicio durante semanas o incluso meses. ¿Pero por qué?
En Francia, la gestión de los radares es principalmente responsabilidad del Estado. Su política depende del Ministerio del Interior a través de la Delegación de Seguridad Vial (DSR). Es ella quien decide las ubicaciones, supervisa los contratos públicos de mantenimiento y coordina las reparaciones y reposiciones. Y como en cualquier administración, las cosas pueden llevar tiempo.
De 500 a 200.000 euros por reparaciones
Como dijimos anteriormente, esta “neutralización” de los radares se vio amplificada por la ira agrícola nacida en enero de 2024. En Doubs, Gers, Ródano, los sindicatos agrícolas exigieron operaciones coordinadas. Aunque las autoridades no comunican cifras, en algunos departamentos casi el 90% de los radares han sido neutralizados temporalmente, según las organizaciones agrícolas locales. En Bagas, un radar descrito por varios medios como “el más odiado de la Gironda” fue objeto de vandalismo seis veces en dos años. Y durante la crisis de las dermatosis y el acuerdo del Mercosur a principios de 2026, el suroeste se vio especialmente afectado.
Existe por tanto un número importante de reparaciones, pero también su importante coste, como señala Seguridad Vial en su web. Depende de la magnitud del daño y puede variar desde 500 euros por una ventana rota hasta 200.000 euros por la sustitución completa de un dispositivo de última generación. Sin olvidar que las operaciones implican contratos de subcontratación.
Carreteras más importantes que otras.
En muchos casos, los radares simplemente están “ciegos” y el dispositivo sigue siendo técnicamente funcional. Pero otras situaciones requieren más trabajo: según Seguridad Vial, es necesario sustituir los componentes electrónicos, recalibrar el sistema, asegurar la instalación y realizar controles administrativos y judiciales.
Y no todos los radares tienen la misma importancia para la administración. Los dispositivos situados en carreteras con mucho tráfico o con riesgo de accidentes suelen ser reparados de forma prioritaria. Por otro lado, puede ocurrir que determinados radares rurales permanezcan fuera de servicio durante mucho tiempo.
Los radares, también un símbolo político
¿Las autoridades están avanzando con cautela en este tema por temor a echar más leña al fuego? “Se trata sobre todo de una cuestión administrativa y técnica, más que de una voluntad política de perdonar a alguien”, responde Jérôme Besnard, antiguo ejecutivo de la Coordinación Rural. Según él, en Francia “no somos demasiado rápidos” en esta cuestión porque “es más fácil pensar en dónde instalar un radar que en sustituirlo”.
Lo que sí es seguro, sin embargo, son las sanciones impuestas. Este delito da lugar a una entrada en los antecedentes penales. Por exhibir pegatinas, realizar grafitis u oscurecer las ventanillas de un radar, el autor del daño se arriesga a una multa de hasta 15.000 euros. Por destruir o dañar un radar (incendio, robo, explosión), se arriesga a una multa de hasta 75.000 euros y cinco años de prisión. Y si la acción fue realizada por un grupo de personas o un individuo enmascarado, la pena puede ascender a una multa de 100.000 euros y siete años de prisión.

