El consumo mundial cae y alcanza su nivel más bajo en sesenta años

El sector vitivinícola sufre resaca. En el mundo nunca habíamos bebido tan poco en casi setenta años. El consumo mundial de vino volvió a caer en 2025, un 2,7% interanual, según el informe anual publicado este martes por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
En total, se consumieron 208 millones de hectolitros en todo el mundo, un nivel no visto desde 1957. Desde 2018, la caída ha llegado incluso al 14%. Detrás de esta caída, la OIV apunta a una mezcla de dificultades económicas y profundas transformaciones en los hábitos de consumo. Inflación, poder adquisitivo bajo presión desde el Covid, aumento de los precios de las botellas, pero también una disminución del consumo de alcohol entre las generaciones más jóvenes… el sector se enfrenta a un cambio duradero.
Un trío de culpables
Tres países explican gran parte de esta caída: Estados Unidos, Francia y China. Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, vio disminuir su consumo un 4,3% en 2025, hasta 31,9 millones de hectolitros. La OIV cita “razones económicas y de comportamiento”. Los jóvenes beben menos alcohol, los consumidores recurren a otras bebidas y los precios pesan más en las decisiones.
La misma tendencia se observa en Francia, el principal país consumidor de la Unión Europea, donde el consumo cayó otro 3,2% el año pasado. Italia, Alemania, España y el Reino Unido también registraron un descenso. China ilustra esta desafección aún más brutalmente. Sexto mercado mundial en 2020, el país es ahora sólo undécimo. El consumo allí se ha desplomado un 61% desde 2020.
Los “no-lo” y los formatos pequeños son más atractivos
Ante esta crisis, los productores buscan nuevas vías. Los vinos con poco o nada de alcohol, los famosos “no-lo”, están creciendo rápidamente, aunque todavía representan una cuota muy limitada del mercado mundial. Los profesionales también apuestan por formatos más pequeños, cubos de alta gama y consumos más orientados al hogar.
Para Ananda Roy, especialista en tendencias de Circana, el sector debe pensar ahora en “reducir calorías y azúcar” e innovar “más allá de la etiqueta y la forma de la botella”. La industria del vino también tiene que hacer frente a otra dificultad: la del clima. La producción mundial sigue siendo baja a pesar de un ligero aumento en 2025. Las cosechas siguen siendo casi un 10% inferiores a la media de los últimos cinco años, en particular debido a los peligros climáticos.
Y el contexto geopolítico podría complicar aún más la situación. “Todo lo que afecta al coste de la vida o del transporte tiene repercusiones en el mercado del vino”, advierte la OIV, mientras la guerra en Oriente Medio hace temer nuevas tensiones económicas.

