Antes de su viaje a Beijing, Trump minimiza el riesgo de una invasión china a Taiwán

Unos días antes de su visita oficial a China prevista del miércoles al viernes, Donald Trump indicó el lunes 11 de mayo que tenía intención de discutir varios temas delicados con Xi Jinping, incluidas las ventas de armas estadounidenses a Taiwán y las tensiones comerciales entre las dos potencias. El presidente estadounidense también minimizó los temores de una intervención militar china contra la isla y dijo que su homólogo chino “sabe que no quiero que eso suceda”.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump confirmó que discutiría directamente con Xi Jinping la continuación de los envíos de armas estadounidenses a Taiwán. “Al presidente Xi le gustaría que no lo hiciéramos”, dijo. Washington mantiene desde hace varias décadas una política de apoyo militar a Taiwán, sin reconocer oficialmente su independencia. Uno de los principios de esta estrategia estadounidense consiste, en particular, en no consultar a Pekín sobre estas ventas de armas.
Relaciones comerciales en segundo plano
Este viaje será la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizó el propio Donald Trump en 2017. Inicialmente previsto para finales de marzo, el viaje fue pospuesto debido al conflicto con Irán. Las discusiones entre los dos líderes deberían estar dominadas por las relaciones comerciales, después de varios meses de tensiones marcadas por los derechos de aduana y diversas restricciones al comercio entre los dos países.
Según un funcionario de la Casa Blanca, varios líderes de grandes empresas estadounidenses acompañarán a Donald Trump, entre ellos Elon Musk, Tim Cook y Kelly Ortberg. Antes de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, los negociadores chinos y estadounidenses, encabezados respectivamente por He Lifeng y Scott Bessent, se reunirán en Seúl para continuar las discusiones económicas entre los dos países.
Beijing y el petróleo iraní
El contexto internacional, en particular la crisis en Oriente Medio y las consecuencias del enfrentamiento entre Washington y Teherán, también debería ocupar un lugar importante en las discusiones. China, el principal importador de petróleo iraní, sigue particularmente expuesta a las perturbaciones en torno al Estrecho de Ormuz. Beijing dijo el lunes que quería “desarrollar la cooperación, gestionar las disputas y traer más estabilidad y certeza a un mundo inestable e interdependiente”, según el portavoz diplomático chino Guo Jiakun.
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Al mismo tiempo, las tensiones siguen siendo altas entre Washington y Beijing. Estados Unidos sancionó el viernes a tres empresas chinas acusadas de proporcionar imágenes satelitales utilizadas por Irán. El Tesoro de Estados Unidos también anunció el lunes nuevas sanciones contra doce personas y entidades acusadas de facilitar las ventas de petróleo iraní a China. Pekín denunció “sanciones unilaterales ilegales”, mientras que Guo Jiakun consideró que “lo más urgente es impedir que se reanude el conflicto, no utilizarlo para difamar a otros países”.
