¿Estiércol de vaca en el origen de una ola de crímenes?

El pelotón del Giro ya empieza a flaquear. Dos días antes de la salida en Bulgaria, muchos corredores enfermaron tras la Famenne Ardenne Classic, celebrada en Bélgica. La presencia de estiércol de vaca en las carreteras podría ser la causa de estas enfermedades repentinas.
El equipo de Lotto-Intermarché se ve especialmente afectado, con varios casos de trastornos digestivos graves. Desde el lunes por la noche, los belgas Liam Slock y Milan Menten, así como el luxemburgués Mathieu Kockelmann, sufrieron dolores abdominales, diarrea, fiebre e incluso vómitos, lo que obligó a los tres corredores a ser hospitalizados brevemente.
Arnaud De Lie, ganador de la Famenne Ardenne Classic y esperado líder del equipo belga en el Giro, también se vio superado por los síntomas. Después de un respiro inicial, sintió náuseas durante su vuelo a Bulgaria. “No se encuentra bien, pero su participación en el Giro no está comprometida por el momento”, afirmó su equipo, mientras que sólo cinco corredores de ocho pudieron subir al podio de presentación el miércoles.
La contaminación se extiende por todo el pelotón
El mal no se detiene en un solo equipo. Según varias fuentes, otras formaciones como Alpecin, Flandes-Baloise o Roubaix-VanRysel también se verían afectadas. El fenómeno es preocupante, sobre todo porque algunos hablan de una propagación masiva. “La mitad del pelotón está enfermo”, afirmó el ciclista francés Maxime Bouet, citado por su equipo Arkea. Como consecuencia directa, ya se ha emitido un primer paquete. Liam Slock, afectado, tuvo que abandonar el Giro y será sustituido por el británico Joshua Giddings. Una preparación ya debilitada para varios equipos, en vísperas de uno de los mayores acontecimientos de la temporada.
El sendero del estiércol de vaca
El origen de esta ola de pacientes sigue siendo incierto, pero surge una hipótesis. Según el equipo de Lotto, los corredores resultaron contaminados por proyecciones de estiércol de vaca presentes en las carreteras de la carrera belga. Con la humedad, los pasos del pelotón habrían favorecido la dispersión de las bacterias. Se menciona como posible vía Campylobacter, la bacteria responsable de la gastroenteritis transmitida por los alimentos. Sin embargo, no hay nada confirmado por el momento. Mientras tanto, el pelotón contiene la respiración en vísperas del inicio del Giro, entre preocupaciones sanitarias e incertidumbres deportivas.

