La vigilancia del cáncer relacionado con el trabajo obtiene nuevas directrices

El Instituto Nacional del Cáncer (Inca), vinculado al Ministerio de Salud, lanzó este martes (5) las Directrices para la Vigilancia del Cáncer de Trabajo, versión 2026, durante el Seminario Nacional sobre Experiencias Exitosas en la Estructuración de la Vigilancia del Cáncer de Trabajo en Brasil, realizado en la Universidad Estadual de Río de Janeiro (Uerj).
Las directrices fueron publicadas originalmente en 2012 y ahora fueron actualizadas para incorporar avances científicos y también ampliar el apoyo a los profesionales del Sistema Único de Salud (SUS) en la identificación y seguimiento de factores de riesgo en el entorno laboral.
En una entrevista con la subgerente del Área Técnica de Ambiente, Trabajo y Cáncer del Inca (Atatc), epidemióloga Ubirani Otero, explicó que el desarrollo de la nueva versión de la guía siguió el listado nacional de enfermedades relacionadas con el trabajo, que también fue actualizado el año pasado.
“Para esta nueva versión de las directrices se llevó a cabo toda una revisión sistemática, porque desde 2012 hasta hoy varios otros agentes químicos, físicos y biológicos fueron clasificados como cancerígenos. Por lo tanto, era necesario actualizar la lista”, dijo.
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En la versión anterior se consideraban 19 tipos de cáncer relacionado con el trabajo. La lista incluye ahora 50 tipos de cáncer asociados con la exposición ocupacional, organizados por agentes y factores de riesgo.
Por ejemplo, la ocupación de bombero y el trabajo nocturno no estaban incluidos en la versión anterior.
El doctor Ubirani Otero informó que el trabajo nocturno se asocia con cáncer de mama, recto y próstata. Por lo tanto, es necesario actualizar la lista, destacó.
Rutina
La nueva versión de la guía sirve a la práctica habitual de los profesionales de la salud, para que puedan identificar los tipos de cáncer a los que estuvieron expuestos los trabajadores, recordando la historia ocupacional (o anamnesis ocupacional) y realizando la notificación al final.
“Es una herramienta que debería ser utilizada en la rutina de estos profesionales”, explica Ubirani.
La intención era hacer una versión más sencilla en comparación con la primera edición, que tenía 10 capítulos.
“Este segundo tiene ocho capítulos. Es una versión más ágil, más objetiva, integrada con algunos ejemplos prácticos, algunos casos clínicos que allí el profesional puede leer, identificar y saber realizar un retiro”, explicó Ubirani Otero.
La idea era hacer una versión más práctica que pudiera ayudar aún más a los profesionales de la salud, fortaleciendo la vigilancia de los casos de cáncer relacionados con el trabajo.
El epidemiólogo cree que esta versión actualizada de las directrices puede incluso ayudar en el desarrollo de políticas públicas.
El reconocimiento de un tipo de cáncer que se está presentando en una determinada región o municipio puede dar lugar a una búsqueda activa, intentando averiguar a qué agente estuvieron expuestos los trabajadores enfermos durante su vida laboral.
“Luego encontrarás que estuvieron expuestos a la sílice, al amianto, trabajaron durante tantos años en una determinada ocupación que los expuso a estos factores de riesgo”, destaca.
Si el trabajador fuma, fumar es una de las principales causas de cáncer de pulmón. Pero si estuviera expuesto a otros agentes, el riesgo sería mayor.
“Se puede, aunque sea fumador, saber que hay un factor sinérgico [uma interação entre dois ou mais agentes]”, afirmó Ubirani Otero.
Con las notificaciones y el surgimiento de casos, los profesionales de la salud y los equipos de vigilancia pueden buscar saber qué actividades hay dentro de su territorio y actuar de manera preventiva para que estos casos no ocurran, destacó.
“Ese es el objetivo. Que los profesionales de la salud sean capaces de identificar dónde están las industrias y ocupaciones que están provocando que estos trabajadores enfermen de cáncer y desarrollar e implementar medidas de prevención”, afirmó.
Durante el seminario, los estados y municipios ya capacitados por Inca mostraron las notificaciones que pudieron realizar con base en los lineamientos antiguos. Con la versión actualizada, el doctor Ubirani Otero cree que su trabajo será mucho más sencillo.
Insinuaciones
Las nuevas directrices incorporan avances científicos. La edición 2026 de Inca sigue los parámetros de la lista de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (Iarc, por su nombre en inglés), vinculada a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El epidemiólogo consideró como un “gran avance” la ampliación de 19 a 50 tipos de cáncer en las nuevas directrices.
“Desde que se formó nuestra área en 2004, hasta el día de hoy hemos hecho muchos avances para que los casos de cáncer en el trabajo no queden invisibles, para que se reconozcan, para que se tomen medidas de prevención y vigilancia; para que podamos evitar estos casos. Porque el cáncer relacionado con el trabajo se puede prevenir completamente”, argumenta.
Además del cáncer de mama, ovario, próstata, colorrectal y de hígado, existen muchos otros tipos de cáncer relacionados con el trabajo.
“Hay cánceres hematológicos como linfomas, leucemias, mielomas. Hay cáncer de vejiga, cáncer de pulmón, cáncer de piel, que es uno de los más importantes, porque representa el 30% de todos los casos de cáncer en Brasil”, mencionó Ubirani Otero.
El cáncer de piel está estrechamente relacionado con el trabajo, porque un gran número de personas trabajan expuestas al sol, como vendedores ambulantes, albañiles, guardias de tráfico, agentes postales, pescadores, agricultores, recuerda el médico.
Ubirani llamó la atención sobre el hecho de que cuando se entra en los detalles del cáncer, la lista se hace más larga. Por ejemplo, cuando hablamos de cáncer de cavidad bucal, hay cáncer de lengua, boca y laringe.
Por lo tanto, cuanto más específica sea la lista de nuevas directrices, nombrando cada tipo de cáncer y qué ocupaciones tienen mayor riesgo de desarrollar ese cáncer, mejor será que la prevención y el control se produzcan y sean exitosos.


